Zoológico

mayo 23, 2016 8:30 pm

Si algo faltaba para hacer más irrespirable el aire de este viciado ambiente político que se vive últimamente en Mendoza y el país, es que el Zoológico provincial se utilice como ring político por parte de la oposición, transformándolo en un ámbito para expresar su eterno inconformismo para con el Gobierno que lidera Alfredo Cornejo.

En ese sentido, un alto funcionario provincial disparaba munición gruesa contra legisladores y sindicalistas que se dieron cita en el Zoológico del Parque para proferir improperios contra la encargada del lugar, la licenciada Mariana Caram, que ante los gritos y permanentes interrupciones de la inefable Raquel Blas, no tuvo otra opción que guardar silencio ante una intolerancia manifiesta que dista mucho de la madurez política requerida en estos tiempos.

“Cómo puede ser que recién ahora estos pseudodirigentes se acuerden de los animales e instalaciones del Zoológico, cuando en ocho años de gobierno del Frente para la Victoria se produjo el mayor abandono de la historia de este emblemático paseo”, se quejó un enojado funcionario en una mesa de café, y ante sus interlocutores aseguró que “nadie lo dice, pero a esta gente no se le cae una sola idea. Los legisladores de la izquierda y los de La Cámpora retrasan décadas, se quedaron en el pasado”.

Después siguió exponiendo acerca de “la lamentable situación que se está viviendo últimamente en la provincia, con una oposición acérrima, carente de ideas, que sólo quiere obstaculizar cualquier proyecto del gobierno de Cornejo”.

“Sea malo o bueno es lo de menos, eso no les interesa: están con un enojo y bronca indisimulables por la pérdida del poder”, aseguró bastante enojado con la situación que, según él, está armada para impedir que el Gobierno avance en su proyecto de normalizar el Estado provincial.

Una oposición con más lógica

Claro los reproches del funcionario en cuestión y sus amigos excluían a los intendentes del justicialismo ‘tradicional’ y sus legisladores, que –según ellos–, por estar en el poder comprenden más la delicada situación en que se encuentran las arcas de la Provincia y “son mucho más maduros y responsables a la hora de criticar, priorizando una oposición constructiva y de ayuda a la actual gestión gubernamental”.

También destacaban en la encendida charla que “hasta el ciudadano más distraído puede percatarse de que la forma de manifestar sus quejas y reclamos hacia el Gobierno que manifiestan algunos gremialistas, la izquierda mendocina y La Cámpora está excediendo el lógico juego de la democracia entre Gobierno y oposición”, para transformarse en lo que muchos catalogan como “un pataleo histérico y permanente porque no hay nada que les venga bien, muy diferente a la posición que tenían con respecto al gobierno de Paco Pérez”.

“Que los políticos hagan su juego, pero que trasladen el ring a los ámbitos que corresponden, no utilizando el Zoológico para ello”, pedía por su parte un conspicuo político tras otra ronda de café.

La realidad menos deseada

Mientras, los funcionarios del área admiten lo difícil y complejo que es tratar de revertir esta situación, cuando todavía hay deudas de la gestión anterior con proveedores e instalaciones que muestran un abandono de años producto de la desidia.

El futuro dirá si se convierte en un Ecoparque o se continúa con la idea de un Zoo, como hasta ahora. Pero sería bueno que todos aporten ideas en reuniones con especialistas para que se discuta sobre el mejor proyecto para este lugar tan querido por los mendocinos.

Algunos de los que participan de esta situación, incómoda para todos, llegan a decir que “es injusto que sólo se defienda a los amigos de la política acomodados como empleados en el Zoo, de los cuales una gran cantidad ni siquiera concurren a trabajar”.

No quedan dudas de que lo que está pasando es demasiado injusto para los animales y para todos los mendocinos, que ven a diario a sectores defendiéndose entre ellos, cuidando sus propios privilegios y cada vez más alejados del hombre común, ese vecino que se levanta todos los días deseando que la clase dirigente deje de imponer discusiones estériles y se dedique a defender de verdad y, de una vez por todas, los intereses del pueblo mendocino. ¿Es mucho pedir?

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