Matar

junio 8, 2016 10:43 pm

Desde finales del 2011que uno de los casos de corrupción más fuertes que ha tenido el estado mendocino no ha podido concluir el circuito de toda investigación judicial, ¡llegar a juicio!

El denominado caso Matar – Cazaban acumuló suficiente documentación testimonial que habría comprobado una fenomenal estafa al erario público por más de 30 millones de pesos. Acción que, de acuerdo a lo observado por Delitos Complejos, se habría realizado con el accionar de Alejandro Cazabán entonces Ministro Secretario General durante el gobierno de Celso Jaque y Gustavo Matar fotógrafo venido a empresario del sur mendocino.

El fiscal Santiago Garay llevó la causa desde un principio y a pesar del “oscuro peso de chicanas de toda índole” que intentaron hacerlo desistir de su accionar, no desvió sus pasos, aún cuando recibió amenazas personales que lo involucraban a él y a su familia. Para Garay es más que claro que lo presentado en su momento por la querella que integran Daniel Dimartino, Roberto Infante y Alejandro Lima es lapidario para someter a juicio a los involucrados. Por eso, muchos observadores del ámbito político y judicial no entienden (¿o no lo quieren, o no conviene entender?) porqué la causa fue rechazada en dos oportunidades para ser elevada a juicio, estando en una de ellas a punto de caer.

Pareciera ser que en esta tercera oportunidad Gustavo Matar y Alejandro Cazaban no podrán esquivar ser sometidos a juicio. Del mismo modo los comunicadores Pablo Catania y Ricardo Fúnez, que al momento de producirse lo denunciado cumplían funciones en el área de prensa del gobierno provincial. Y si bien el fiscal de delitos complejos no pudo comprobar asociación ilícita, los argumento de la denuncia sobre los cuatro involucrados son de peso e inevitables de una fuerte condena.

Gustavo Matar sería el más comprometido. La sobrefacturación que con “total impunidad habría llevado a cabo en la publicidad oficial de la provincia no reviste duda alguna”. Pero, esta maniobra no la podría haber realizado sin otros elementos, donde cabría el visto bueno de un alto funcionario, que sería en este caso Alejandro Cazabán. Para completar el difícil momento de Gustavo Matar, ahora debe enfrentar innumerables problemas con la AFIP por no poder justificar el abultado activo que posee entre otros puntos que observa el organismo de contralor fiscal federal.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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