Macri

mayo 30, 2016 8:51 am

La turbulencia de Argentina cargada de ese inmerecido dramatismo con mucha angustia que reciben sus ciudadanos, tiene dolorosas fileteadas de los que deben mirar con más detenimiento lo que le pasa a la gente y los que de la coyuntura hacen a “río revuelto ganancia de pescadores”.

La administración de Mauricio Macri no debería olvidarse el compromiso apenas asumió la responsabilidad gubernativa el 10 de diciembre pasado con eso de, “pobreza cero”. Cuestión que se sabe, no es para nada fácil, pero no imposible de alcanzar, si NO se transitan esos caminos que llevaron a que millones de argentinos sobrevivan por debajo de la línea de la pobreza. Algo que lamentablemente ha sucedido, cuando se muestra en la radiografía actual de la nación y el crecimiento del número de personas que han ingresado a esa triste categoría de ser pobres. Más de 13 millones de argentinos pobres que engrosan ese 34,5 % que dio a conocer el mes pasado el observatorio de la Universidad Católica Argentina (UCA). Lamentables cifras que encierran que en Mendoza la pobreza alcance a más de 35 mil familias que necesitan vital e imperiosa asistencia de organizaciones como Cáritas, merenderos y comedores comunitarios que son proveídos por el Banco de Alimentos.

Y a los asistidos por extrema vulnerabilidad, están esos otros millones de ciudadanos a los que el vivir diario se ha transformado en el inalcanzable desafío de mantener sus hogares. Con un salario deprimido que carcome la inflación cual la más virulenta de las enfermedades infecto contagiosa. Inflación que acompañan  por todos los flancos de vida el paso marcial de subas de impuestos y servicios.

Todo esto muestra el callejón que hoy encierra a la Argentina de estos tiempos donde todavía el ciudadano y el nuevo esquema gubernamental surgido de las últimas elecciones no se encuentran plenamente, mucho menos se acomodan. Las decisiones que dicen debían tomarse en materia económica, financiera y productiva no lo permiten hasta el momentos. Pero tampoco esa pestilente brecha que ha heredado la nación, donde desbordan en forma nauseabundas las antinomias de las que tanto hemos hablado los periodistas que observamos de qué manera fue degradándose el sistema institucional y democrático de nuestro país.

Esta Argentina hoy solo tiene “lentejas” para que su ciudadano pase el momento. Pero esas lentejas todavía no se pueden consumir porque han aparecido, como era de esperar, los “gorgojos” que no permiten consumirlas.

Lentejas que implican apretar los dientes y aguantar este tiempo que cuesta mucho sobrevivir. Respaldando constitución y democracia, por lo tanto al gobierno que por imperio de éstas fuera elegido por un porcentaje de los argentinos. Exigiendo a ese gobierno que mire con mayor compromiso social a ese ciudadano que ha aceptado junto a sus familias las “lentejas” ofrecidas para salir de la crisis en la que se ha encontrado el país. Dándose cuenta que el sacrificio es “muy importante” en el estado de situación de vida de ese argentino que debe batallar con inflación, pobreza e impuestazos. Argentino que del mismo modo espera esas políticas de estado “comprometidas” para salir rápidamente de esto. NO con ese cuestionado facilismo asistencialista que alguna vez dominó hasta esclavizar el subconsciente ciudadano.

Lamentablemente en “las lentejas” emergieron “los gorgojos” de la intolerancia, el mesianismo y el divisionismo que NO quieren que el ciudadano consuma nuevos tiempos con el sacrificio que hoy implica mirar una nueva etapa para el país. Gorgojos significativos y putrefactos que ofrecen de todo para minar las instituciones, la gobernabilidad y la paz social. Porque el objetivo es que estalle todo por el aire, sin importar consecuencias, ni destino. Total ellos, que ya no volverán a estar en lugares de decisión del estado y en su resistencia de instalarse en los oscuros lugares donde la historia argentina los ubicará, quieren arrastrar a toda la república, a su gente y sus proyectos de nación. El pensamiento que en esta semana ha reflejado nuestro diario de un “tal Marcelo Padilla” que dice ser profesor no se sabe de qué y que la gente en estos sitios lapidara con sus opiniones, es solo un ejemplo, más no el único de “los gorgojos” surgidos.

La brecha de desigualdades entre ricos y pobres que se ha profundizado entre los argentinos; tal cual la otra brecha, entre los que piensan distinto y creen distinto, deben ser achicadas primero y cerradas definitivamente, después. Pero para que ello ocurra tienen que permitirle al ciudadano un digno vivir y un legítimo proyecto de país donde se encuentre integrado. Donde todos respetan los disensos y los tiempos de gobernar. Donde fundamentalmente las instituciones, la constitución y la DEMOCRACIA sean respetadas.

La República Argentina hoy se cobija entre frazadas pare enfrentar impuestazos y hablarle con enérgica postura al gobierno de turno. Exigiéndole que debe comenzar a mostrar políticas de un crecimiento y bienestar hacia todos los sectores. Gobierno que todavía tiene consensos, por eso que se le han aceptado esas circunstanciales lentejas, esperando con muchas expectativas el nuevo y venturoso tiempo.

País que también le dice el resto de la dirigencia que de ella espera la defensa de sus intereses. Sin mezquindades, ni golpes bajos a la institucionalidad y de falta de respeto a las decisiones que supo tomar el soberano.

Por eso la nación en la crisis ha comenzado a separar “los gorgojos” de “las lentejas”. Demostrando y haciendo valer respeto, en el convencimiento de un mañana mejor, que en definitiva es lo que voto en diciembre pasado. Y por lo que todavía soporta este difícil tiempo de la tierra Argentina

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