petróleo

julio 4, 2015 10:23 am

Toda la geografía de la República Argentina es un imponente reservorio energético exclusivo y envidiable ante los ojos del mundo. Lo increíble es que está en problemas, o mejor dicho, está en problemas el habitante de aquí, que con merecido derecho quiere beneficiarse en ese digno vivir que se le niega sistemáticamente.

El tema energético en todas sus caras no es un problema en sí. Sucede que la energía está en la Argentina, que como se sabe es escudriñada por un puñado de inescrupulosos que han hecho del recurso energético un coto de caza de jugoso pasar y acumulación de riqueza. Por eso, mientras hay ciudadanos que invierten ponderando TODO lo que entrega la nación y trabajan a destajo para que el beneficio llegue a millones de connacionales; otros, acrecientan con descaro sus dudosas ganancias, generalmente bajo el amparo de ciertos funcionarios que reciben lo suyo para que los primeros usufructúen esos recursos que otorgan nuestras montañas, nuestros ríos, nuestros vientos y las entrañas de nuestra tierra.

Petróleo al por mayor, pero NO para todos

La administración doméstica de los servicios en su conjunto no solo es un problema para la realidad del país, es también lo que ocurre, por ejemplo con el tema petróleo, una cara energética que arrancó el año con fuerte caída internacional del crudo que impactó la economía de exportaciones e importaciones por igual. De hecho la depresión del precio del barril afectó a todo lo que nuestra nación compra del exterior como el gas, que llega desde Bolivia bajo dos formas: por oleoductos y por barco como gas licuado. Además de resentir los derivados como las naftas, el fueloil y el gasoil. Lo increíble de nuestra historia energética es que el mentiroso INDEC, ya en enero pasado, estaba hablando de los problemas energéticos por la provisión y por lo tarifario.

El organismo advertía que las importaciones de petróleo, gasoil, naftas y el gas de Bolivia estaban en baja por precio y por volumen. Uno, después del análisis anterior, piensa inmediatamente en los recursos que contiene nuestro suelo.  Que son muchos y abundantes. Sin embargo el efecto arrastre con la caída del petróleo a nivel internacional afectó directamente el esquema exportador de Argentina y con ello ese ingreso importante de la divisa norteamericana, hoy tan escasa entre nosotros. Por eso, hoy nuestro país siente ese retroceso del 58,9 % que implicó esa caída de exportación energética, que traducido en dólares estamos hablando de u$s 120 millones, cuando hace un año habíamos alcanzado los u$s 300 millones por ventas al exterior de nuestros productos hidrocarburíferos.

La crisis del petróleo sobre la osamenta de la gente

El complejo panorama macro del país de estos tiempos, tiene golpe de gracia, como no podía ser de otra manera, en los deprimidos bolsillos de los ciudadanos que deben soportar estoicamente sostenidos aumentos en los combustibles. El detalle, que no es menor, es que desde que asumió su primera presidencia Cristina Fernández de Kirchner el precio de todos los combustibles aumentó de manera tal que superamos lo que pagan brasileros, chilenos, uruguayos y peruanos por sus naftas. Es decir que tenemos los combustibles más caros de la región. Y si bien es cierto que la devaluación carcomió hasta la extensión la baja anunciada a principios de año, esto solo le deja claro a los argentinos que nada se está haciendo para detener ese promedio del 1,5 % de aumento que continuará sufriendo el valor de los combustibles.

En el país de las “importantes reservas de petróleo”, en el país de Vaca Muerta, en el país cuya plataforma submarina continental tiene una indisimulada reserva que hace que el mundo entero nos analice con detenimiento para futuras millonarias inversiones “la gente la ve pasar”. Un ciudadano, como pasa en otros aspectos de la rica producción nacional, debe conformarse con poco y a inadmisibles precios, que hace que los legítimos beneficios, “no sean tan legítimos, ni beneficiosos y si muy selectivos”. Solo basta mirar lo que sucede con un derivado del petróleo, como el gas, es esa penosa muestra de lo expresado: “vastas zonas del país que no cuentan con este recursos, porque no interesa que la gente esté abrigada; que la educación abrigue y alimente a docentes y alumnos por igual y que la producción no esté allí como signo de merecido crecimiento.

La problemática que hoy mostramos con el petróleo es parte de ese manoseado sistema energético argentino. Donde las políticas de estado intencionalmente se ausentan para dar lugar a “ese oscuro negocio” del que a unos pocos les interesa mantener. El caso Skanska, donde “la empresa Transportadora Gas de Norte, le indicó al Ente Nacional Regulador del Gas que Skanska pagaba un 152 % de sobreprecios. Cantidad que representó en su momento alrededor de 17 millones de pesos. Que involucró al Ministerio de Planificación Federal, a su titular Julio de Vido y a otros funcionarios. Cuestión del que “no hay procesados, juzgados y mucho menos detenidos”. Tampoco los dos gasoductos que debían construirse en el norte y en el sur argentino, donde son vitalmente necesarios.

La Nación que viene tras el recambio gubernamental de diciembre venidero, deberá implicar necesariamente una sensata revisión de la matriz energética en todo su aspecto. Esencialmente mostrando que la misma está al servicio de este país que la contiene en abundancia y que por lo tanto debe ser “el bien presente y el legado de un futuro inmediato de todos, con todos y para todos”.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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