dilma juicio

agosto 29, 2016 6:21 pm

En un emotivo discurso de unos 30 minutos, la presidenta Dilma Rousseff ha llevado a cabo la que “probablemente” será su última intervención como representante del Ejecutivo brasileño.

La mandataria ensalzó su lucha por el pueblo brasileño, su compromiso con las cuestiones sociales y acusó a la élite del país de haber promocionado lo que califica de golpe de Estado.

Con la presencia de prácticamente todos los líderes políticos de Brasil, incluso Lula, invitados especiales y periodistas de todo el mundo, Rousseff comenzó su discurso recordando los viejos tiempos y el sufrimiento que vivió durante la dictadura militar. Rousseff fue torturada varias veces durante este período y lloró cuando comenzó a describir este momento, diciendo que este sufrimiento estuvo a punto de dejarla sin fe en la humanidad. Dice también que, después de eso, y de haber sido madre, abuela y de haber enfrentado una enfermedad mortal, nada tiene que temer, ni la misma muerte.

La mandataria dijo que la América Latina ha sufrido, a lo largo de su historia, diversos golpes de Estado. Afirmó que otros presidentes brasileños antes de ella, como Getulio Vargas, que se suicidó en los años 40; Juscelino Kubitcheck, que murió en un accidente de vehículo tras sufrir una gran persecución política; y João Goulart, que perdió su cargo y tuvo que huir a Uruguay después de que los militares se hicieran con el poder, fueron los precedentes históricos que citó para justificar su interpretación.

En su caso, Rousseff dijo que está sufriendo un golpe político de la élite brasileña, ultraconservadora, que no acepta haber sido derrotada en las ultimas elecciones. La presidenta advirtió de que esta situación va a sentar un precedente muy peligroso para la democracia brasileña: condenar a un presidente sin pruebas. Dijo que está siendo tratada de manera injusta, arbitraria, y cobarde, y que será juzgada por senadores que parecen no estar preocupados por la verdad de los hechos.

Según Rousseff, el gobierno interino de Michel Temer es golpista, sin legitimidad, misógino y sin preocupación por los problemas sociales del pueblo brasileño. Ella cree que, con su derrota, llega una ola ultra-conservadora a la política brasileña, lo que va a ser aún peor para las mujeres, los más viejos y las minorías.

Rousseff, una vez más, acusó al ex presidente de la Cámara Eduardo Cunha (PMDB), como el principal responsable por este juicio político. La mandataria dijo que el diputado representaba a las élites en la Cámara, actuando por venganza, dificultando la aprobación de medidas importantes en el ámbito legislativo y actuando con el apoyo de los grandes medios de comunicación de Brasil en un cálculo político inmoral. Dijo que, a diferencia de Eduardo Cunha, no enriqueció ilícitamente ni a ella misma ni a su familia con los recursos del Estado y que no tienen cuentas o activos en el exterior.

Rousseff terminó su discurso negando haber cometido los delitos de los que la acusan: la apertura de créditos adicionales sin el permiso del Congreso y operaciones de créditos ilegales con bancos públicos. Según ella, todo se hizo de acuerdo con la ley y persiguiendo el interés nacional. Para Rousseff, todo el proceso no es más que un pretexto fabricado para apartarla del poder.

la 1º magistrada terminó su discurso asegurando que confía en la justicia y en los senadores. La mandataria estará respondiendo, durante este lunes, a las preguntas de todos los senadores en el plenario del Senado.

 

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