Felix Perez Sagasti Miranda Carmona Tanus

julio 6, 2015 9:58 am

De error en error

Desde estas mismas páginas hacíamos hincapié en lo negativo que era para el oficialismo que el gobernador Paco Pérez no tuviera su propio espacio interno. Decíamos hace tres años de lo dificultoso que le sería a Pérez demostrar que era el jefe, cuando por primera vez en la historia, asumía un gobernador sin una línea interna propia.

Por eso no resultó raro que tanto los “azules” y después la Corriente Peronista le marcaran la cancha al Gobernador, lo que terminó debilitándolo y dejándolo sin poder político, un error que podía costar caro, como en definitiva sucedió con la derrota del 21 de junio pasado.

Pero también la personalidad de Paco no ayudó mucho, ya que algunos dicen que “pecó de soberbia, que vivía una irrealidad”, mientras otros se quejan de su “pésimo carácter”, la impetuosidad y el mal humor que lo acompañan casi siempre, especialmente después de la derrota de hace dos años hasta esta última.

Se sabe que en las derrotas no hay sólo una causa, como señala equivocadamente la diputada nacional Anabel Fernández Sagasti cuando afirma que el error estuvo en el desdoblamiento en la elección a gobernador.

Sin dudas, en la derrota hay que buscar más causas, y el desdoblamiento quizás sea una de las tantas, pero la debilidad de un gobernador es otra y tal vez la más importante.

La ayuda de la nación

Otro error fue el eterno coqueteo de Paco Pérez con el kirchnerismo para después alinearse con Daniel Scioli. Eso tuvo consecuencias nefastas para la provincia: los funcionarios nacionales pasaban por la provincia sin siquiera saludar al Gobernador, quien fue víctima del ninguneo de la propia Presidenta en la teleconferencia con motivo de la ampliación de una planta agroindustrial de Costa de Araujo. Mendoza quedaba peligrosamente aislada de la ayuda de la Nación y la tuvo que sufrir el pueblo mendocino cuando el Banco Nación retrasó el pago de haberes de los empleados públicos, en otro de los varios errores estratégicos por parte del máximo conductor de los destinos de la provincia.

Después hubo un reacomodamiento, pero evidentemente las reiteradas visitas de Daniel Scioli y la publicitada visita de la presidenta CFK a nuestra provincia no fueron suficientes para revertir el resultado de las PASO. Los que hicieron un análisis positivo de estas visitas se equivocaron, y en este punto es necesario preguntarse si pueden convivir en un mismo espacio político La Cámpora y el peronismo histórico mendocino, y a simple vista pareciera que no. Hasta hace unos días la grieta también estaba entre los sciolistas y los kirchneristas, y recién después de la oficialización de la fórmula Scioli-Zannini parece que se han calmado un poco las aguas. Pero, lamentablemente, la paz llegó después de la campaña electoral donde se elegía el gobernador de la provincia.

El pueblo no se equivoca

Fue el mendocino, quien con su voto le marcó al justicialismo dónde estaba cometiendo errores y castigó a las comunas en las que la gestión brillaba por su ausencia o los desórdenes presupuestarios estaban a la orden del día.

El pueblo votó ‘gestión y coraje’ y ganó Alfredo Cornejo, de la misma forma que votó la gestión de Alejandro Bermejo, Emir Félix, Martín Aveiro, Carlos Salgado y Jorge Giménez, lo que les posibilitó su reelección.

Seguramente después de la campaña a presidente, serán ellos los que hagan el balance necesario para volver a poner de pie al justicialismo.

Un pasado que influyó

En esta derrota no hay que olvidarse de los cuatro años de Celso Jaque al frente de la máxima conducción de la provincia. Desde esas épocas, más los tres años de Paco Pérez, la Provincia ha ido por migajas a la Nación, dejando de ese modo atrás el protagonismo que siempre tuvo, y se vieron resignados a recibir a cuentagotas recursos que son de todos los mendocinos.

Ese alineamiento nacional, casi servil, ha perjudicado mucho a las arcas de nuestra provincia, porque ni Jaque ni Pérez supieron ponerse los pantalones largos y reclamar a la Nación las regalías que nos corresponden.

Vicios para desterrar

La forma de hacer política en Guaymallén y Luján debe desterrarse definitivamente, pues practicar el clientelismo con la plata de todos es un horror. En este caso, concejales de la oposición que ‘se pegaron’ a intendentes de otro signo partidario con el solo fin de beneficiarse ellos y un grupo pequeño de militantes, fueron castigados por la ciudadanía.

Es que hay que saber leer el mensaje de las urnas, pues los votantes entendieron que esa metodología se asemeja más a un acto de traición que a un cambio de ideología.

Por ahora, en el radicalismo están pidiendo la expulsión de concejales y dirigentes de esos departamentos, figuras reconocidas que aseguran que trabajaron para el PJ, toda una sinrazón.

La gente votó el cambio; de ahora en más los que tienen que cambiar sus métodos son algunos políticos que todavía están aferrados a viejas prácticas de hacer política.

“Estamos de pie”

Este viernes –en la primera reunión provincial del PJ, luego de la derrota del 21 de junio a manos del radicalismo–, el triunfante intendente de San Martín, Jorge Giménez, dijo que en el PJ “estamos de pie”, dejando para más adelante la discusión sobre cuáles fueron los motivos para la derrota provincial.

Están de pie, es cierto, pero es necesario efectuar el balance correspondiente: negar lo que pasó sería gravísimo para el justicialismo, y si quieren rearmarse rápidamente, los dirigentes deben analizar los errores y tratar de subsanarlos lo más rápido posible.

El próximo candidato a gobernador que proponga el justicialismo seguramente deberá tener su propio movimiento interno para no ser un mandatario debilitado. Por su parte, los intendentes, si quieren volver a ser candidatos, se deberán destacar por tener gestión y estar más cerca de la gente y no encerrados en sus despachos.

También, de tener la posibilidad de llegar a ser gobierno nuevamente, el PJ tratará de tener una mejor relación con la Nación, la más conveniente para los mendocinos.

En definitiva, si leyeron el mensaje de los votantes en las urnas, el partido tendrá que cambiar si quiere seguir de pie, como lo aseguran sus dirigentes.

Por ahora, según lo que dijo Fernández Sagasti en San Martín, el viernes, están “ante la madre de las batallas y hay que ganarla”. “Ése es nuestro gran desafío, porque de eso depende la consolidación del proyecto nacional y popular que representamos”, dijo la legisladora kirchnerista refiriéndose al apoyo que el PJ local le brinda al binomio Scioli-Zannini en las próximas PASO nacionales, tratando, además de demostrar que, por ahora, hay unidad en el justicialismo.

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