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octubre 24, 2016 7:28 pm

Han sido dos horas largas de encuentro en el Número 10 para hablar del Brexit. La anfitriona en esta cita de lunes, Theresa May. Los invitados, los primeros ministros de Escocia, Irlanda del Norte y Gales, tres de las cuatro naciones que con Inglaterra forman el Reino Unido. ¿El balance? Para el Gobierno “un encuentro constructivo”. Para la mandataria escocesa, la separatista Nicola Sturgeon, todo lo contrario: “Ha sido profundamente frustrante”. Tanto ella como el mandatario galés salieron quejándose de que el propio Gobierno de Londres no tiene una estrategia clara ante la UE.

El intento de May de serenar las protestas contra su “Brexit duro” que han surgido en Irlanda del Norte y, sobre todo, de Escocia, parece haber fracasado por completo. La oferta de la primera ministra consistió en comunicar a los mandatarios de las tres naciones con instituciones autonómicas que podrán reunirse en un nuevo comité con el ministro del Brexit, el eurófobo David Davies. Así podrán conocer de primera mano cómo van las negociaciones. Pero esa concesión le ha parecido un “diezmo” a Sturgeon, que volvió a su clásico: la amenaza de un nuevo referéndum de independencia en Escocia, solo dos años después de que los escoceses eligiesen seguir en el Reino Unido por 55,3% contra 44,7%. “No voy de adorno. Esto no es un juego en absoluto”, enfatizó en relación a una posible nueva consulta rupturista.

La situación que ha creado el imprudente referéndum sobre la UE que convocó Cameron es paradójica. El triunfo del Brexit constituyó en opinión de quienes lo apoyaron el “Día de la Independencia”, un ejercicio de soberanía y afirmación nacional británica. Pero la resaca de ese supuesto ejercicio patriótico que fue romper con la UE puede acabar provocando la fractura del propio Reino Unido. La crisis radica en que en Escocia el “In” ganó por un 62%, mientras que en el conjunto del país se impuso el Brexit por un 55,8% contra 48,1% (la permanencia también ganó en Irlanda del Norte, por 55,8%). May podría hacer un extraño doblete si persiste en el Brexit duro: pasar a la historia como la primera ministra que sacó al país de la UE y también como la que rompió el Reino Unido.

La segunda paradoja es que Sturgeon se empecina en que no quiere verse arrastrada a romper con Europa, pero al tiempo, por motivos claramente políticos, pues es un disparate económico, quiere separarse de sus vecinos de siempre y compañeros de país desde hace 300 años, los ingleses.

El laborista Carwyn Jones, el primer ministro de Gales, donde ganó el Brexit por un 52,5%, criticó también al Gobierno por “su enorme falta de claridad”y exigió “un acceso completo al mercado único europeo”.

Sturgeon expresó quejas similares: “Tengo la sensación de que el Gobierno británico no sabe todavía cuál es su posición en el Brexit. Muchas buenas palabras, pero pocas acciones concretas”.

Por su parte May les advirtió que no está dispuesta a que cada una de las naciones lleve una negociación particular con Europa, porque eso sería “confuso” y minaría la posición del Reino Unido en la mesa de Bruselas.

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