Lanús Almirón

mayo 30, 2016 11:36 am

El Club Atlético Lanús se alzó con el Torneo de Transición de primera división de la Asociación del Fútbol Argentino en una final que seguramente quedará para el recuerdo. Como pocas veces en un certamen, el conjunto ordenado tácticamente por Jorge Francisco Almirón demostró en el partido decisivo la superioridad que había ido marcando a lo largo de este año.

Desde el comienzo del torneo fue imponiendo las condiciones de su juego y prácticamente obtuvo el trofeo sin despeinarse, consiguiendo el objetivo casi como una consecuencia inexorable directamente proporcional a lo ofrecido futbolísticamente a lo largo de cada una de sus presentaciones.

Las estadísticas, frías por cierto, dirán que los del sur del Gran Buenos Aires consiguieron 13 triunfos, 2 empates y sólo 2 derrotas, coronando de forma brillante una campaña para el recuerdo de todos sus simpatizantes. Pero lo que éstas no dirán son las formas para llevar a cabo el preciado fin.

El equipo de Almirón nos facilitó una bocanada de aire fresco en este fútbol bastante mediocre que está invadido de temores. Desde un orden táctico perfectamente trabajado hasta la osadía y la desfachatez para jugar, los muchachos de Lanús entendieron que el fútbol es mucho más simple que lo que todos suponen si se cuenta con jugadores que en su mayoría entienden el juego. La primera regla para entender justamente este juego es darse cuenta que el espíritu de esta disputa de 11 contra 11 es hacer goles, mirar siempre el arco del rival, no el propio. Esta es la filosofía que transmitió el DT, evidentemente bajando un mensaje claro. Pero por sobre todas las cosas un mensaje simple: hacerse dueño del balón aprovechando las virtudes de jugadores con buen pie, con la concepción innegociable de buscar la forma de hacer daño en donde más duele, que es el área del conjunto rival, tomando los riesgos que este tipo de estrategias imponen, por supuesto, pero siempre apostando a la verticalidad que sorprende y no a la horizontalidad que aburre.

Bajo estas condiciones es más fácil y más tangible ganar partidos. La organización y esquematización reiterada que intentan algunos entrenadores deriva en la falta de repentización de sus futbolistas. La movilidad y transición que proponen los equipos de Almirón muchas veces disimulan el trabajo táctico y estratégico que practica en la semana. Porque desde su concepción, el hombre entiende que las tácticas son sólo una herramienta para el juego, no son el juego. El buen juego proviene de buenos jugadores, y Lanús los tiene; y en base a esto, el cuerpo técnico les saca todo el provecho necesario para convertirlo en un equipo ordenado, vistoso, voraz, contundente y efectivo.

Salió campeón el que mejor juega al fútbol, sin ningún tipo de dudas. Apabulló a San Lorenzo en la final y le propinó una paliza que al equipo de Pablo Guede le resultará muy difícil de digerir.

Ganó el torneo de Transición un grupo de jugadores comandados por un tipo que vive de y para el fútbol, un obsesionado y apasionado de este deporte. Un hombre simple, sencillo, pero al mismo tiempo revolucionario. Nos mostró a todos que jugando bien y bonito también se pueden conseguir objetivos importantes, sólo hay que trabajar y convencer, sin misterios.

¡Felicitaciones Lanús! ¡Salud Campeón!

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