fariña3

noviembre 11, 2014 12:59 pm

En el auge de sus operaciones, el valijero Leonardo Fariña acordó un supuesto despido con el empresario Carlos Molinari, procesado en la misma causa, que era en realidad una forma de blanquear dinero. Intentaron que el acuerdo fuera aprobado por el Ministerio de Trabajo.

Según Infobae.com, la investigación del juez Sebastián Casanello sobre la ruta de dinero que une a Fariña y el financista Federico Elaskar con el empresario Lázaro Báez dejó nuevas revelaciones sobre las exóticas maniobras del ahora ex esposo de Karina Jelinek. El empresario Carlos Molinari, también procesado, declaró que Fariña era su empleado. Aunque movían millones, el hombre del rodete cobraba apenas $6.000 en blanco.

De acuerdo a lo difundido hoy por el portal de noticias, a principios de septiembre de 2011, Fariña inició acciones legales por un supuesto despido sin causa. Este accionar legal termina en un extraño acuerdo de partes en donde Molinari se compromete a saldar lo reclamado por Fariña con dos lotes ubicados en Mar del Plata, por un valor de $250 mil.

Este acuerdo presenta una particular cláusula de incumplimiento, que hace sospechar la supuesta intención de blanqueo: en caso de que Molinari no entregue estos dos lotes en el término de 90 días, deberá abonarle a Leonardo Fariña la suma de $10 millones en concepto de multa. O sea, una cifra cuarenta veces mayor a la reconocida por las partes en la conciliación.

Todo esto llevaría a pensar que el acuerdo es sólo una pantalla y que el desenlace planeado por las partes es el incumplimiento adrede y la posterior cancelación de la multa, ya que no son lotes de dimensiones comunes. ¿Para Molinari realmente era más conveniente cumplir lo pactado y entregar ambos lotes? Decididamente no.

Cuando la Justicia chequeó las escrituras de los terrenos, surge que se trata de dos terrenos lindantes que suman entre ambos 41 hectáreas a escasos kilómetros de Mar del Plata. Una rápida comprobación en cualquier inmobiliaria revela que esas 41 hectáreas tienen un valor infinitamente mayor a $250 mil, e incuso aún mayor a los $10 millones que pactaron como multa en caso de incumplimiento. Decididamente a Molinari le hubiese convenido pagar aquellos $10 millones y no entregar los dos terrenos pactados.

Esos terrenos serían aquellos que Molinari desarrolló bajo el nombre de “Fincas de Peralta Ramos” y posiblemente sean los visitados por el empresario, cuando apareció en una emisión de Caiga quien caiga, en un vuelo privado yendo a controlar sus emprendimientos inmobiliarios de Punta del Este y Mar del Plata, durante el ciclo Millonarios argentinos, allá por marzo de 2011.

El Ministerio de Trabajo jamás aceptó tan disparatado acuerdo. En audiencia de fecha 25 de octubre de 2011, se notificó nuevamente a las partes a fin de que presenten una nueva propuesta. De haber aceptado la propuesta original, Fariña se hubiese hecho de 42 hectáreas en Mar del Plata o, en su defecto, de $10 millones originados en una decisión administrativa aceptada por la Administración Pública Nacional. Es decir, hubiese completado el ciclo de lavado de fondos de origen delictivo iniciado en diciembre de 2010, con la compra de la estancia en Mendoza.

La disputa siguió con la presencia de Fariña en el programa Animales sueltos, conducido por Alejandro Fantino, allá por diciembre de 2011, en donde, hablando de un empresario, sin dar nombres, Fariña lanzó: “Sí para el viernes esto no se soluciona, el lunes yo inicio la denuncia criminal y vamos a bailar todos y que caiga quien caiga”.

La Justicia confirmó que Fariña utilizó la estructura financiera y societaria de Molinari y el empresario Roberto Erusalimsky (cuyo vínculo se contó en Leonardo Fariña: crónica millonaria del ‘valijero’ del caso Lázaro Báez) para introducir sumas millonarias que no puede justificar al circuito legal del dinero. Con respecto a Molinari, esto quedó expuesto en la empresa REI Fiduciaria porque no declaró ingresos por su actividad comercial durante los años 2010, 2011 y 2012. Sin embargo cuenta con acreditaciones bancarias por $18.969.162 durante esos tres años.

Casanello es terminante: “Carlos Juan Molinari habría facilitado a Jorge Leonardo Fariña la estructura societaria de Real Estate Investment Fiduciaria S.A. con el fin de que aquel canalice, por intermedio de esa empresa y en forma velada, fondos provenientes de actividades ilícitas”.

La causa se encamina a demostrar cómo Leonardo Fariña utilizó dinero de origen ilícito del que disponía, intentando “legalizarlo” a través de Carlos Juan Molinari y Roberto Jaime Erusalimsky. La participación de los imputados se explica en la necesidad de Fariña de canalizar el dinero con el auxilio de estructuras patrimoniales ajenas que pudiesen soportar aquellas aplicaciones de dinero sin levantar demasiadas sospechas.

“Las dos operaciones que le han sido imputadas a Molinari al igual que la transacción que se le reprocha a Erusalimsky formaban parte de ese esquema de blanqueo de capitales pergeñado por Fariña”, concluyó Casanello.

Queda por resolver el origen de estos fondos y quién es su verdadero dueño.

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