Calle oscura

junio 23, 2016 4:10 pm

HISTORIAS DEL AYER por Felipe “el escribidor”

La Luna pugnaba por desprenderse de los últimos retazos de una espesa nube que la cubría, un tenue resplandor hacia el Este anunciaba su aparición y fue justo en ese momento cuando el asustado grito del niño alertó a sus padres.

Abrazado a su madre señalaba hacia la ramas más altas del árbol; un negro y brillante ojo que asomaba entre el follaje lo había atrapado, no podía librarse de su influjo haciendo que un incontenible temblor trabase su lengua y no pudiese explicar que lo había asustado tanto.

Su padre se asomó a la ventana tratando de averiguar el motivo de su miedo, buscó entre el ramaje y grande fue su sorpresa cuando sus ojos se cruzaron con el penetrante mirar de un extraño ser encaramado en lo más alto del árbol. Los cerró y abrió en un intento por aclarar su vista, pensaba que debía tratarse del brillo de la Luna sobre una hoja, y no, ahí estaba la oscura sombra camuflada en la rugosa corteza del plátano.

De pronto la calle Lamadrid del viejo Barrio de Villa del Parque se llenó de curiosos que alertados por los gritos de su vecino intentaban descubrir que se ocultaba entre el follaje.

-¡Es una bruja!- Quién lo dijo fue una mujer sesentona asustada por la extraña visión. La veo, la veo, un coro de alteradas voces se le sumó y ya la histeria se contagió. Descendían de los autos, paraban los colectivos y todos coincidieron en que se trataba de una bruja, algunos hasta describían la negra túnica que cubría su cuerpo, sus huesudas manos y afiladas uñas y hasta su babosa y desdentada boca.

El kiosquero, el único que tenía teléfono, llamó a la policía. A los minutos arribó un móvil y primero bajó una oficial que se acercó y preguntó el motivo de tanto barullo; lo hizo secundada por un agente, enfocó la linterna hacia donde le indicaban los vecinos y fue tal el susto que dejó caer la linterna y reculó rápidamente hacia el auto, en su apuro empujó a su compañero, quién también, asustado por la reacción de su superior desenfundó sin saber dónde apuntar. Fueron solo unos minutos de tensión, la llegada de dos móviles policiales más calmó la situación y comenzaron las discusiones: ¿era o no una bruja?; ¿quizás tan solo fuese una ilusión óptica o producto de un fenómeno de histeria colectiva? Fueron muchas las preguntas sin contestar.

Aparentemente, molesta por tanto grito, ruido y luces, la extraña figura los sorprendió, se transformó en una luz de brillante color verde, y como si fuese un chispazo salto hasta otro árbol y antes de que se recuperaran desapareció entre los oscuros pliegues de la nube que seguía con su intento de opacar la Luna.

Los diarios, radios y canales de televisión del día viernes tres de Noviembre de 2.011 encabezaron sus páginas con la noticia de lo ocurrido la noche anterior en uno de los barrios más viejos del Oeste de Mendoza, Villa del Parque: “La extraña aparición de una bruja en tan tranquilo suburbio”.

Las dos brujas más afamadas de Mendoza, la señora Azucena Agüero Blanch apoyaba a los que aseguraban la veracidad de la visita de una bruja, y la de su colega, la señora Alicia Contursi que descreía se tratase de tan mítico ser.

Han pasado casi cinco años y son pocos los que se animan a pasar de noche sin antes echar una mirada hacia lo alto del árbol: “Dicen que las brujas no existen, pero por las dudas, si es de noche, me cruzo de vereda”.

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