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septiembre 16, 2016 10:22 am

El conocido y reconocido autor israelí Martin van Creveld nos vuelve a sorprender con un nuevo libro, que como él mismo afirma es único. Recordamos su ya clásico y profético La transformación de la guerra. Esta nueva entrega llama nuestra atención desde su título: Maricones. Por qué el resto del mundo viene derrotando a Occidente y qué se puede hacer al respecto, el que es bastante sugestivo, por cierto.

Creemos, sin embargo, que se trata de uno imprescindible para entender un tema tabú: el de la progresiva feminización de los ejércitos modernos. Para el autor esta tendencia es la causa principal del deterioro que sufren las fuerzas militares occidentales. Sostiene que a causa de ella se han mostrado incapaces de derrotar a enemigos peor equipados y menos desarrollados.

Parafraseando al Macbeth de Shakespeare, comienza diciendo que en los reinos de Occidente algo se está pudriendo. Ejemplifica esto argumentado que los países de la OTAN son colectivamente los responsables de casi las 2/3 partes de los gastos militares globales. Especifica que en términos de tecnología militar, particularmente electrónica, comunicaciones y logística han dejado al resto tan lejos que es imposible realizar una comparación justa.

Pero, a través de una gran erudición en los conflictos, sostiene que desde la Guerra de Corea, que terminó en 1953, cada vez que los occidentales tuvieron que combatir a fuerzas no occidentales, fueron derrotados y tuvieron que replegarse. Como pasó, sólo por citar dos casos recientes, en Irak y en Afganistán. Agrega, que es lo más probable que esto pase otra vez si el terrorismo islámico se expande por Europa, como es muy natural que ocurra.

¿Qué fue lo que salió mal? ¿Cómo fue que los feroces soldados que entre 1492 y 1914 tuvieron prácticamente a todo el mundo bajo su poder se volvieron unos maricones?, se pregunta. Este libro, único en su tipo, busca las respuestas a esas preguntas.

Para empezar, en el capítulo I, ‘Domesticando a los jóvenes’, Creveld se focaliza en la forma en que en Occidente se educa a las nuevas generaciones. Al respecto, sostiene que se las infantiliza, negándoles cualquier tipo de independencia y, en las palabras del autor, se las transforma en “excelentes ovejas”. Por el contrario, afirma que en el resto del mundo, particularmente en Oriente, parece haberse mantenido mucho mejor la calidad educativa, especialmente en lo que respecta a formar espíritus vigorosos.

En el capítulo II, ‘Debilitando a las tropas’, muestra cómo el mismo fenómeno aumentado ha envenenado a la educación y al entrenamiento militar, privándolo de toda dureza, es decir, de todo realismo. Pues, como sabemos en la guerra todo es sencillo de idear, pero muy difícil de concretar. Por ejemplo, son muchos las fuerzas que han tenido que disminuir sus exigencias, tales como las físicas o las de tiro, para que el creciente número de mujeres que se incorpora a ellas pueda satisfacerlas.

Por su parte, en el capítulo III, ‘La guerra contra los hombres’, examina las formas por las cuales las fuerzas están siendo feminizadas, debilitando sus habilidades de combate. Al respecto, sostiene que no tiene nada en contra de incorporar a la mujer a la vida militar, aunque advierte que ellas no pueden ser asignadas a todos los puestos, especialmente, a los de combate.

Sostiene su afirmación, no principalmente, en el hecho de que la mujer promedio sea menos resistente a los rigores de la guerra que el hombre promedio. Su argumento cardinal gira en torno a que la presencia de ellas rompe con la disciplina y el necesario espíritu de cuerpo de las organizaciones. Aquí el problema no serían las mujeres, sino los hombres que no saben convivir con ellas. Fenómeno que se da, especialmente, en las unidades pequeñas y que deben practicar el fino arte del combate cercano.

En el capítulo IV, ‘Construyendo el síndrome post traumático’, observa las formas de cómo los soldados que vuelven de la guerra son casi obligados a reconocer que sufren de esta moderna enfermedad, basada en un sentimiento de culpa por lo que han realizado. En ese sentido, recorre la larga historia de los conflictos, para concluir que es una invención relativamente moderna y que se basa –fundamentalmente– en la mala recepción que sufren los que regresan de una guerra por parte de sus familiares y amigos.

Un hecho cierto que estamos sufriendo en carne propia a partir de la gran cantidad de suicidios que han tenido lugar entre nuestros veteranos de la Guerra de Malvinas. No en vano recuerdan ellos que el momento más amargo de sus vidas fue el retorno a la Patria tras el conflicto.

Finalmente, en el capítulo V señala que la emergencia que sufren las sociedades modernas se debe a su exaltación de los derechos por sobre las obligaciones, lo que ha llevado a deslegitimar la guerra como un instrumento de la política. Cita numerosos textos modernos, en los cuales palabras como “derechos” y “libertades” superan en número y por mucho a otras como “deber” y “responsabilidad.”

El libro tiene 230 páginas y está escrito en un lenguaje sencillo, casi coloquial, lo que no impide que esté muy bien documentado. Esperemos que tan importante obra pronto sea traducida al castellano, lo que facilitaría su difusión entre nosotros y contribuiría a derribar varios mitos.

El Doctor Emilio Luis Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.

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