Policías contra disturbios

noviembre 25, 2014 3:00 pm

Era un verdadero partidazo. Intenso, cambiante con goles y numerosas situaciones de gol. Pero del fervor se pasó al odio en un minuto. El reloj marcaba 24 del complemento, estaban 2 a 2 y el tercer gol de Atlético Argentino despertó la acalorada protesta de los jugadores y cuerpo técnico de Luján contra el árbitro Matías Ferreyra. Si bien ciertos tipos de vicios -como los de las protestas airadas y ampulosas- pueden ser entendibles (no justificables) tratándose de protagonistas, no puede justificarse lo que aconteció inmediatamente con la invasión de los simpatizantes locales al campo de juego.

Los barras fueron directamente a emboscar al grupito de dirigentes y allegados de Argentino que se encontraba en el rincón sureste del estadio granate. Llovieron las piedras de uno y otro lado y la decisión del árbitro de suspender el pleito por falta de garantías policiales. Después se supo que el jugador Emanuel Lucero también fue víctima de un botellazo que provino desde la popular. Los dirigentes de Argentino junto al plantel, tuvieron que esperar 45 minutos para poder retirarse del estadio que ayer solo tenía una entrada habilitada. En definitiva el encuentro fue suspendido y ahora hay que esperar que decide el tribunal de penas del Consejo Federal de acuerdo a lo que informe el árbitro Matías Ferreyra.

Se jugaba mucho
El Boli tenía la posibilidad de asegurarse la clasificación a la siguiente fase si ganaba en el Bajo y Palmira no lograba hacerlo ante Gutiérrez. El Jarillero empató sin goles en un pobre partido con el Celeste, ya clasificado. Por ello se jugaba mucho en el Bajo del Rio Mendoza. El equipo de Cloquell se puso arriba en el marcador con un doblete de Jairo Pérez, quien convirtió a los 9 y a los 20 del primer tiempo. Lo ganaba cómodo la Academia que pudo haber aumentado a través de Jofré a quien se la sacaron sobre la línea.

Pero el Granate fue con otra actitud en el complemento. Y lo empató con dos conversiones del gran Lucas Martínez. Antes de sus goles decisivos, Misael Torres la había desviado sobre la línea y Jofré tuvo la posibilidad de aumentar, aunque el “1” Tobar atoró bien al atacante. La gente protestó por tres supuestos penales que Ferreyra no sancionó. Desde nuestra posición en la platea se hizo imposible corroborarlos, aunque por las imágenes observadas con posterioridad al menos en dos de ellas hay que darle la derecha al reclamo lujanino: fueron penales.

Del mismo modo, la gente de Argentino reclamó que no hubo posición adelantada en un gol de Juan Pablo Suraci, que tampoco pudimos apreciar. Pasados los reclamos contra el flojo Matías Ferreyra, el ambiente se caldeó y todo se tornó peor cuando un contragolpe terminó con una gran definición de Misael Torres que se convirtió en el 3 a 2 a favor de Argentino.

Lamentablemente la violencia le volvió a ganar al fútbol. Se jugaba con ganas pero sin mala intención y decimos lamentable porque las consecuencias de los incidentes pueden ser graves./ Fernando Montaña

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