Violencia muertos futbol afa

mayo 18, 2015 11:41 am

Empapado de vergüenza, el público del fútbol y el eventual –salvo excepciones de nefastos– salió en masa a repudiar los hechos suscitados en la cancha de Boca Juniors que dejó a cuatro jugadores de River Plate heridos por el contacto con una sustancia similar al gas pimienta.

Este episodio no fue aislado y se transformó en una woofer potenciado que expuso ante el mundo la violencia extrema que se vive en los campos de juego argentinos.

Mendoza, no exenta al mal de los barras registra innumerables hechos de violencia, que en muchos casos, afectó hasta los jugadores (como en la Bombonera).

En los federales A, B y C son constantes los cruces entre mendocinos y sanjuaninos y en cada partido siempre se registran actos vandálicos, no sólo en perjuicio de los hinchas sino también de dirigentes, cuerpo técnico y jugadores.

La última odisea a tierras sanjuaninas la vivió Murialdo en su visita a Árbol Verde cuando en abril de este año perdió una final en el Federal C.

El, por ese entonces DT de Murialdo, Leonardo Gallardo dijo sorprendido e indignado: “Si ganábamos no salíamos vivos” y contó su experiencia: “Empezó el partido con hinchas dentro de la cancha. Cuando terminó el primer tiempo, el túnel estaba pegado a la tribuna local y a través del alambrado pasaron un cuchillo dos veces. Cuando volvimos al camarín, lo mismo, piedras, gas, patadas, no pudimos dar la charla, no pudimos hacer nada. El árbitro nos dijo durante todo el partido: ‘Muchachos no ganen porque de acá no salimos vivos, ni ustedes ni nosotros’.

Y Gallardo prosiguió con su relato: “Cuando terminó el partido y fuimos a penales, se tuvo que arrancar la serie con hinchas de ellos dentro de la cancha. Había tres policías (dos hombres y una mujer), con esa garantía se jugó el partido”.

El resultado fue el siguiente: Árbol Verde pasó de ronda y no sufrió ningún tipo de apercibimiento.

Mendoza brava

Si bien la visita a tierras mendocinas es cuasi como ir a tierras persas para los griegos, en la provincia se han vivido grandes hechos violentos con resoluciones cobardes e imprudentes y otras sin soluciones.

En 2005 Carlos Azcurra recibió un disparo de un policía que le cambió la vida

En septiembre de 2005 se enfrentaban, en el estadio Malvinas Argentinas, Godoy Cruz y San Martín por un partido correspondiente a la B Nacional, el León perdía 3 a 0 y la parcialidad comenzó a realizar desmanes, los uniformados comenzaron a reprimir y Carlos Azcurra y sus compañeros se entrometieron en el camino de la Policía porque en la tribuna tenían familiares. Cuatro perdigones se le incrustaron en el pecho a Azcurra, quien salvó su vida de milagro pero no pudo volver a las canchas. Cuando sucedió este hecho, Azcurra tenía 27 años. Luego incursionó como técnico en varios equipos mendocinos.

La consecuencia de este suceso fue pobre, el policía Marcial Maldonado, en un primer momento, fue condenado a prisión pero luego salió en libertad por un fallo judicial y actualmente estaría trabajando en la fuerza policial como administrativo sin portación de arma.

azcurra 2

La barra brava de la Lepra irrumpió en un entrenamiento y acuchilló a Caballero

En mayo de 2013, un centenar de barras de Independiente Rivadavia, la mayoría encapuchados, agredió a los jugadores del club, que peleaba por evitar el descenso en el torneo de la Primera B Nacional. El futbolista más complicado fue Diego Caballero, quien recibió una herida de arma blanca en la pierna.

“Cuando eran cerca de las cuatro de la tarde y estábamos haciendo la práctica de fútbol, pensando en el partido del domingo (ante Atlético Tucumán el domingo a las 15.30), escuchamos ruidos en el portón principal. Vimos que entraron a romper todos los autos y tirando bombas molotov y después nos agredieron”, dijo Caballero, quien resumió diciendo que “no hubo un muerto de milagro”.

La resolución fue postergar el partido con Atlético Tucumán y sólo dos personas fueron detenidas.

auto de jugadores de la lepra

En la cancha de Gimnasia les tiraron gas lacrimógeno a jugadores de Chacarita

En marzo de este año, Gimnasia conseguía sus primeros tres puntos como local cuando en el tiempo de descuento le ganaba por dos a uno a Chacarita. El gol de Ernesto Garín fue en tiempo cumplido y despertó las protestas del cuerpo técnico y jugadores de Chaca al árbitro Nicolás Lamolina.

Ante las excesivas protestas, la Policía mendocina agredió con gas pimienta a dos jugadores del Funebrero: Rodrigo Carniel y Agustín Modula, arquero y volante del conjunto de Aníbal Biggieri.

Modula dijo: “Sentí que me empezó a quemar la garganta, nos empujaron los policías y nos echaron de la cancha. Me quemaba el pecho y no podía respirar”.

El partido no se suspendió y Gimnasia no tuvo reprimenda por este suceso.

gimnasia - chacarita 2

Balearon el micro de San Martín de San Juan

La primera fecha del campeonato enfrentó a Godoy Cruz y San Martín. Durante el viaje de los jugadores sanjuaninos al estadio Malvinas Argentinas delincuentes balearon el micro que trasladaba al equipo sanjuanino.

Las fuentes policiales indicaron que no hubo ni heridos ni detenidos.

Inexplicablemente, el partido se jugó normalmente y el Tomba no recibió sanciones.

3 foto balearon el bondi de los sanjuaninos

Opinión

Pasado el estupor inicial por el escándalo del jueves en la manga, tras algún atisbo de mea culpa, todo volvió a la normalidad. A los discursos con repartos de culpas como exocet en territorios presuntamente enemigos. A la demonización racial de los hinchas (“son todos negros de mierda”). A la sobresaturación de palabras. A la victimización de los de Boca. Y en el medio del barullo y de pantallas calientes, un fallo que no fue ejemplificador como se suponía. Era la oportunidad de comenzar a depurar este hermoso deporte y sin embargo por temor, algún telefonazo de dedos brujos, terminaron de sepultarlo. El resultado deportivo sigue siendo más importante que la vocación de enaltecer el espíritu del fútbol. Desde comenzar en serio por expulsar a los violentos; los de Boca y en sintonía el resto de los clubes tomando la misma medida. De la calidad  empática de colegas preocupados, verdaderamente por la salud de sus colegas del gremio. No, era más importante formarse en la cancha, para ver “quién la tiene más larga”. O la incomprensible euforia de los de River, cuando sus compañeros pudieron haber quedado ciegos. El del jueves fue un episodio escandaloso, pero un eslabón más entre otros tantos, desde que los barrabravas y el exitismo se impusieron por sobre el espíritu lúdico. Aquel bello deporte símil a un espectáculo artístico, un hecho cultural, fue contaminado de tal forma que han contribuido a un suicidio asistido. Uno sigue enamorado de un fútbol que ya no es./Fernando Montaña

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