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mayo 1, 2016 1:49 pm

Gabriel Profiti

“Domingo a domingo” por Gabriel Profiti – Director de Noticias Argentinas

Un peronismo todavía sin liderazgo claro tras la derrota electoral,  hilvanó esta semana dos sonoros llamados de atención al gobierno  de Mauricio Macri: la aprobación de la denominada Ley antidespidos  en el Senado y la convocatoria-protesta de una CGT mucho más  homogénea que en el pasado reciente por el Día del Trabajo.

Esta postura confrontativa del PJ -tanto en su faceta  legislativa como sindical- coincide con el fin de “la Luna de  miel” que acompañó al presidente en el inicio de su mandato, pero  cuando todavía no agotó su período de gracia. Macri ya no cuenta con los mismos niveles de aceptación de los  primeros meses de Gobierno, pero un sector significativo de la  sociedad aún confía en que se cumplan sus promesas de que la  realidad económica del país mejorará en un futuro inmediato.

Ese “changüi” también se funda en la herencia macroeconómica  dejada por el kirchnerismo -inflación y déficit fiscal elevados-  que el nuevo modelo busca corregir con una serie de decisiones que  inicialmente impactaron negativamente en los bolsillos. El escenario de medidas antipopulares, gobierno no peronista y  promesas con fecha de vencimiento hicieron que ese movimiento  obrero desmembrado y de baja combatividad de los últimos años -al menos hasta la ruptura de Hugo Moyano con Cristina Kirchner-  resurgiera ahora sin una declaración de guerra pero con amenazas.

“No somos enemigos del Gobierno, sí somos enemigos de las  políticas que implemente el Gobierno en contra de los  trabajadores”, advirtió el líder camionero en el discurso que  cerró un multitudinario acto por el Día del Trabajo.

Moyano fue el último orador de una jornada que reunió a  dirigentes que abrevaron en el kirchnerismo hasta el final y los  que decidieron romper tanto en la CGT peronista como en la CTA. Estuvo ausente el gastronómico Luis Barrionuevo quien no figuraba en la lista de oradores y, según sus palabras, se rehusó a  compartir acto con “los mariscales de la derrota”.

El sindicalismo peronista les complicó las cosas a los dos  presidentes no surgidos del PJ electos desde el retorno de la  democracia: Raúl Alfonsín, quien sufrió trece paros generales, el  primero a los nueve meses de gobierno, y Fernando de la Rúa, cuya administración fue blanco de nueve huelgas en dos años.

Es cierto también que ninguno de los dos mandatarios radicales  acertó con los planes económicos. Macri cuenta con la experiencia  de saber cuáles fueron las medidas erradas y que el peronismo es  un animal entrenado para oler sangre.

La unificación del movimiento obrero estaba encaminada desde la  asunción de la nueva administración, mientras que el PJ consagrará en diez días a la fórmula José Luis Gioja y Daniel Scioli para  conducir al partido fundado por el General Perón, aunque eso no  implica que haya un líder indiscutido ni que todas los dirigentes  estarán con los pies en el plato a partir del 8 de mayo.

Según sus allegados, Scioli reactivó su agenda en los últimos  días con la intención de ocupar esa vacancia pero no es una figura  que hoy pueda fijar posición por el conjunto. Cristina Kirchner, en tanto, dejó abierta la convocatoria a un  Frente Ciudadano, que en primera instancia no parece pensado para cantar la marcha popularizada por Hugo del Carril.

Complica además a la expresidenta el frente judicial. Las  múltiples revelaciones surgidas de la causa por la “ruta del  dinero K” y la posible reactivación del expediente Hotesur, ahora  bajo la batuta del juez Julián Ercolini tras el desplazamiento de  Daniel Rafecas, seguramente le jugarán en contra.

De todos modos, el PJ dio esta semana una muestra de unidad que  no había exhibido previamente en esta etapa. Usó su abrumadora  mayoría en el Senado para asestarle al Gobierno la primera derrota  legislativa con la aprobación de la Ley antidespidos. Ese proyecto que prohíbe las cesantías y suspensiones por 180  días es rechazado enfáticamente por el Gobierno y las  organizaciones empresariales y ahora deberá ser analizado en la  Cámara de Diputados.

En ese hemiciclo, será clave la postura del  Frente Renovador, aliado circunstancial del oficialismo. “Por ahora está más cerca de votar el proyecto aprobado que de  rechazarlo, pero también quiere que las pymes sean contempladas”, señalaron fuentes del entorno de Sergio Massa, quienes aclararon  que este fin de semana sostendrá reuniones con legisladores para  suavizar diferencias internas y sentar posición sobre ese debate.

Macri, a través de sus principales operadores políticos, había  apostado a negociar directamente con los gobernadores y al mismo  tiempo mantener dividido al PJ, pero con este proyecto encontró un límite y ahora se expone a pagar el costo de vetar la ley.

Perseguido por la etiqueta de que gobierna solo para ricos y  grupos concentrados, el Presidente anunció una agenda social con  paliativos para los sectores vulnerables, más un amplio programa  de construcción de viviendas y la reactivación de obras públicas a  partir de la apertura de grifos externos al crédito.

En ese contexto, el proyecto antidespidos configura una norma  coyuntural y un mensaje del PJ. El futuro inmediato de la  administración de Cambiemos y de la postura del peronismo depende

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