Maipú Gutierrez

abril 5, 2016 10:01 am

Demasiado conversado durante toda la semana previa. Con acusaciones cruzadas entre ambas dirigencias, era obvio que la cosa no pintaba para terminar bien.

Gutiérrez y Maipú reeditaron el clásico departamental en el estadio de calle Boedo por una nueva fecha del Torneo Federal A. Y lamentablemente las crónicas deportivas sólo se referirán a un tiempo, el primero, que fue el que se jugó. Pero las crónicas policiales harán referencia al resto. Perdimos de nuevo.

Omar Sperdutti, presidente del club Deportivo Maipú, ya había anticipado que no iría al campo celeste ya que había recibido amenazas de los dirigentes locales en los días previos al encuentro en donde, según sus palabras, serían muy maltratados por la parcialidad del “Perro”. Una locura.

Sin entrar en tantos detalles futbolísticos, el equipo comandado por el “cachorro” Abaurre ganaba bien el encuentro hasta que llegó lo que muchos (una lástima que no sean todos) quieren que no ocurra: la confusión.

Maipú Gutierrez 3

Si los verdaderos protagonistas de los espectáculos futbolísticos no entienden que los partidos se ganan o se pierden en un terreno de juego, no se dan cuenta que se alejan de alcanzar objetivos de superación. Luis Sperdutti, DT del cruzado, acusa una agresión al retirarse hacia el vestuario en el final del primer tiempo. Los dirigentes celestes hablan de una supuesta simulación. El árbitro decide suspender el cotejo después de 45 minutos de desconcierto. Confusión en estado puro.

Serán los médicos, será la justicia (se especula con alguna denuncia penal) o el tribunal de disciplinas del Consejo Federal  quienes intenten dilucidar lo que realmente sucedió. Lo cierto es que hay un partido inconcluso y el certamen vuelve a tener asteriscos. Reina la incertidumbre.

Maipú Gutierrez 2

En donde si hay certezas, lamentablemente, es en la escasa capacidad de asimilar conceptos claros y decisiones acertadas, o sencillamente imitar a quienes intentan realizar las cosas para poder encontrar un crecimiento sostenido. El guante deberán calzárselo todos, dirigentes, jugadores, cuerpos técnicos e hinchas. Si mantienen este grado de confusión, de discusión insensata y de liviandad de pensamientos a la hora de tomar decisiones de envergadura, estarán condenados a quedarse siempre en el intento. Se adueña de todo la intolerancia.

Los torneos de ascenso nos muestran el fútbol en estado puro, con instituciones que realizan enormes esfuerzos para conseguir objetivos deportivos. Pero ese mismo esfuerzo se empaña con este tipo de sucesos.

Deberá llegar rápidamente el momento de las reflexiones, porque de no ser así, el estancamiento será inexorable e irremediable.

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