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septiembre 12, 2014 1:58 pm

El objetivo de estos criminales es lucir su destreza cibernética y anotarse puntos políticos, aunque su proeza más reciente podría ser la que tenga más consecuencias.

Los correos electrónicos robados por los intrusos del grupo LulzSecPeru a la red del Consejo de Ministros Peruanos y divulgados en Internet en agosto desataron acusaciones de que altos ministros del Gabinete han actuado más como lobbystas empresariales que como servidores públicos. Ayudaron a precipitar un voto de no confianza la semana pasada, al que apenas pudo sobrevivir el Gabinete.

Estos hackers integran una versión local y compacta del grupo de intrusos cibernéticos LulzSec, con sede en Estados Unidos y Gran Bretaña, que nuclea a los llamados piratas de “sombrero negro”, los cuales violan la seguridad de las computadoras simplemente por superar un reto, o también para obtener ganancias personales.

El grupo LulzSec surgió del movimiento Anonymous, que ha atacado los sistemas de la Iglesia de la Cienciología y ha promovido agitación en favor de la filtración de documentos del escándalo WikiLeaks y del movimiento Ocupemos Wall Street.

Gran parte del activismo de los piratas cibernéticos fuera de Estados Unidos y Europa occidental ha perdido fuerza o se ha visto obligado a operar en la clandestinidad luego de enfrentar presión policial y arrestos, dijo Gabriella Coleman, antropóloga en la canadiense Universidad McGill, quien ha estudiado el fenómeno. “Sin embargo, los piratas informáticos en Latinoamérica nunca se detuvieron realmente”, señaló Coleman.

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