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agosto 13, 2014 8:55 am

Un grupo de mujeres se reúne en el corazón de Maipú para renovar el ritual de juntarse, como cada primer viernes de mes, y planificar sus próximas actividades como lo hacen desde hace más de 20 años, brindando apoyo material, amor y acompañamiento a mamás y bebés del Servicio de Internación del Hospital Diego Paroissien.
Sobre la mesa hay ropita talle 0, osos de peluche, algunos juguetes y leche, entre otras cosas, todo listo para ser estrenado por alguno de los bebés que nacen a diario en la Maternidad del hospital de Maipú.
Salma, Fani, Doris, Martha, Angélica y Raquel nos acercan con sus historias a una obra que se ganó el respeto y la ayuda de cientos de maipucinos desde el minuto cero: Asociación Acunar (que significa amar y cuidar la vida).

Acunar
Salma Simón, médica pediatra jubilada, dueña de casa y una de las fundadoras de la institución, relató: “En este caso, una anécdota triste es el puntapié inicial, ya que en 1992 sufríamos muchas dificultades y falta de insumos en Neonatología del hospital, al punto tal que no teníamos gasa para curar los ombliguitos de los bebés, esa era la triste realidad. Entonces, junto con dos kinesiólogas, Vilma y Silvia, salimos a la comunidad a pedir ayuda para ver si nos podían apuntalar, porque no teníamos elementos. La respuesta fue excelente gracias al espíritu de la comunidad y así nació Acunar, una organización de damas que, en forma voluntaria, asiste a quienes pasan por Maternidad y Neonatología del hospital regional y que con el tiempo se fue organizando, sumando voluntarias y, sobre todo, voluntades.
los comienzos
Si bien desde hace tiempo las ‘polladas’ de Acunar son un clásico a la hora de juntar fondos para la institución, las chicas relatan sus comienzos: “Nuestros primeros eventos fueron té bingos, desfiles de modelos, almuerzos y algunos espectáculos de humor o música y además, hicimos socios que pagan su cuota mensual de $20, pero hay gente que colabora con menos y otros que colaboran con mucho más. Nos ayudan escuelas, empresarios, el Club de Leones y el Club de Estancieros y Baquianos, entre otros”, contó Chiquita y resaltó el aporte de la comunidad de Maipú, que sin ello sería muy difícil. Además, las mujeres coinciden en el apoyo que siempre les ha brindado la Municipalidad de Maipú en cada una de las acciones que han encarado para llevar adelante su obra.

Ser madre hoy
En 22 años, los nacimientos en el hospital han aumentado considerablemente. Según los datos de la organización, en los últimos tres años esa Maternidad ha superado los 3.300 nacimientos anuales, donde el 20% de esos alumbramientos son de mamás adolescentes, quienes muchas veces se encuentran solas (sin pareja o sin familia). Si bien desde el Gobierno nacional se otorgan subsidios, las carencias siguen presentes y aunque cueste creerlo hay bebés que llegan al mundo y se encuentran con un ‘ajuar ausente’: no hay ropa, ni pañales, ni mucho menos una cuna esperando por ellos. Esto genera que las integrantes de Acunar redoblen esfuerzos para no sólo cobijar a ese niño, sino también para guiar a la madre en su cuidado, como una forma de honrar la vida. “No hay transmisión de cultura, la estamos perdiendo. Nos vemos avanzados por una realidad que nos llevó por delante, y todavía estamos tambaleando”, reflexiona Raquel.
Además, todas las colaboradoras coinciden en la importancia de la educación, la cultura del trabajo y la humanización de la vida. “De nada sirve un subsidio si no se le da el uso para el que fue creado, porque si no, lo único que hacemos es fomentar la actitud infantil del ‘dame, dame, dame’”, cerró Salma.

Un sueño cumplido
El lema de la Asociación retoma una frase de la Madre Teresa: “Las obras de amor son obras de alegría para quien las recibe y para quien las realiza”, y quizás sea por eso que sus ojos se iluminan cuando hablan del hogar que después de mucho esfuerzo lograron concretar. “Un sueño que hemos cumplido, gracias a la suma de voluntades hospitalarias y de la comunidad, es el hogar que inauguramos en el 2012 para las mamás de los chiquitos que quedan internados en Terapia, está ubicado en el tercer piso del hospital y posee 70 metros cuadrados cubiertos, diez camas, televisión, microondas, living y todas las comodidades, donde el hospital se hace cargo de la comida y de una enfermera por turno. Además, se les brindan talleres de educación para la salud, sexualidad, y hasta cuentan con una señora que les enseña a tejer a las mamás”, puntualizó la mujer.

Proyecto Cuna I

“En el hospital hay familias que vuelven a su casa y no tienen dónde acostar a su niño, entonces terminan haciendo colecho con sus padres, corriendo el riesgo de muerte súbita, aplastamiento, asfixia e infecciones, entre otras patologías. A raíz de esto, armamos un proyecto para trabajar con el penal, pero al pincharse, se canalizó a través de la Municipalidad, quien nos ha prometido comprar los materiales, y la escuela de Tres Esquinas y la Ingeniero Villanueva se han comprometido a construirlas, poniendo la mano de obra en forma gratuita”, explica la presidenta de Acunar.

Proyecto Cuna 2

Salma también hace hincapié en un sueño más ambicioso que ha despertado en el mundo amores y odios: ‘las cunas de rescate’, conocidas como baby box. “El proyecto lo he presentado en la Municipalidad, en la Asociación de Pediatría y queremos llevar en la Legislatura. Consiste en instalar cunas inteligentes con una puertita que da a un lugar público (ejemplo, los pasillos de un hospital) para que la familia con maternidad en crisis pueda dejar al recién nacido en forma anónima. En ese momento, se activa una alarma, el bebé es asistido por médicos e inmediatamente entra en el circuito de adopción, lo que significaría dar una respuesta a la madre para evitar un aborto y una complicación para su salud, y para el niño sería la oportunidad de ser adoptado por una de las tantísimas familias que están en lista de espera”.
Es de destacar que países como Alemania, Suiza, Italia, Bélgica y Eslovaquia, entre otros, han logrado bajar índices de mortalidad infantil y de abortos, gracias a las cunas de rescate. “Significaría que Salud y Justicia deberían trabajar en conjunto. Esto permitiría demostrar que dar un hijo no es delito, siempre y cuando, se lo deje en un lugar seguro”, concluyó la pediatra, con 40 años de experiencia./ Rebeca Rodriguez

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