Arancedo

junio 12, 2015 9:36 am

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), José María Arancedo, aseguró hoy que “la pobreza existe y se habla de dos dígitos siempre”, luego de la polémica que surgió esta semana por los dichos de la presidenta Cristina Kirchner, que había afirmado que la cifra rondaba en el 5 por ciento.

Si bien Arancedo reconoció que la Iglesia “necesita” producir sus propias estadísticas sobre esta problemática, recordó que la Universidad Católica Argentina (UCA) y la organización Los Sin Techo manejan cifras que rondan entre el 15 y el 25 por ciento.

“Necesitamos las estadísticas y tiene que ser una tarea de mucho respeto elaborar los números objetivos porque son para todos y sirven para planificar un país”, admitió el prelado en declaraciones radiales.

“Nosotros manejamos esas cifras: 25, 15, 20 por ciento, de Los Sin Techo y la UCA”, enfatizó. En ese sentido, Arancedo subrayó que esta problemática para la Iglesia “es un tema sociológico y político”, pero que también “el pobre es un persona y eso lo convierte en un tema evangélico”.

También habló del tema el obispo de San Isidro y presidente de Cáritas Argentina, Oscar Ojea, que sostuvo: “Respecto a la discusión sobre el número, al estar empecinados en la lucha por tener razón, corremos el riesgo de escamotear la realidad y la realidad es más importante que la idea, lo dice Francisco”. De todos modos, Ojea reconoció que el organismo que representa no tiene “indicadores precisos”, ya que “no hace encuestas” al respecto.

“Tratamos de estar cerca de nuestras realidades y lo importante es estar cerca de los pobres”, subrayó el obispo. En tanto, alertó sobre la pobreza y el aumento del delito juvenil ligado con el consumo de drogas.

“Estamos muy preocupados por las nuevas pobrezas, que tienen que ver con las adicciones, la trata de personas y la violencia. En el gran Buenos Aires hay jóvenes que sufren exclusión social, falta de trabajo, carencias familiares, problemas de educación. Es una realidad que preocupa mucho y de allí sale la delincuencia juvenil”, resaltó.

Sobre ello, precisó que “va creciendo el delito joven, que tiene que ver con el consumo de drogas”, por lo que instó a la sociedad a no “perder la oportunidad de ocuparse de los jóvenes”. Además, Ojea cuestionó el sistema penitenciario argentino y las posibilidades de reinserción que otorga, al subrayar que “si los jóvenes van a parar a las cárceles, hay que preguntarse cómo son y qué capacidad pedagógica tienen”.

“Lo importante es estar cerca de los pobres. Si vemos que hay un déficit en la vida de los jóvenes en nuestros barrios, tiene que ver con cosas nuestras. Si tenemos adicciones y vivimos preocupados, es porque tenemos una sociedad adicta y con preocupaciones”, destacó el religioso.

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