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marzo 8, 2015 4:44 pm

Todos juegan y todos danzan bajo el compás de san política electoral. Y en la mayoría de los casos con la sectaria sintonía que rompe toda lógica del sentido común de los ciudadanos. Salvo, claro está en el exclusivo sentido donde se aprende, se entiende y se aplica que la política es el arte de todo lo posible.

Pero, volviendo a la danza del “Al don pirulero electoral” la dirigencia política de Mendoza está en pleno movimiento dejando al descubierto bochornos y papelones de los que no se vuelve.

El símbolo de ello es lo sucedido con el médico Matías Roby. Profesional que llegó a ocupar un lugar clave de la administración del gobierno de Francisco Pérez con el “único antecedente de ser el estrecho AMIGO del primer mandatario”. Expresión que sonó contundentemente en boca del propio gobernador al momento de tomar juramento al flamante ministro de salud, de manera tal que nadie se le hubiera ocurrido contradecir el paso dado por Pérez. Pero, resulta que el niño mimado de todo el gobierno justicialista de Mendoza a pesar que él no es peronista y mucho menos afiliado a ese partido. Al que se le aceptó todo, incluidos los antecedentes de sumarios que de acuerdo a denuncias realizadas por el gremio de los profesionales de la salud (AMPROS) pesaban gravemente sobre él. Al que se le permitió expresar cualquier tipo de improperios que rayaban las injurias hacia profesionales y no profesionales de la salud; desde mandar hacer rinoscopias, hasta decir que había dirigentes coimeros. A este mismo personaje se le dio el curso más rápido para aprender con rigor de verdad que en política como “muchos la entienden y practican”, que no significa que esté bien,  todo es viable, todo se pacta y todo es posible. Que existen códigos casi parecidos a los que utiliza la mafia, que mientras los intereses en común no se trastoquen todo estará bien. Que no existe AMISTAD, mucho menos fidelidades y sacrificios por la misma.

Pasando en limpio, Matías Roby fue uno de los tantos desacertados caprichos de un hombre como Francisco Pérez que se tomó como algo personal lo de gobernar la provincia y no como sublime responsabilidad delegada en él desde la confianza electoral de un grueso de los ciudadanos para todos los mendocinos. Un Matías Roby que no salió “maleable” como Francisco Pérez creyó. Por el contrario mostró con creces hasta qué punto se había tomado eso de ser el “confianzudo AMIGO del gobernador para pretender en primera fila ser pre candidato a reemplazarlo en el sillón de San Martín”.

Y, mientras el PJ local se aprestaba con “el al don pirulero electoral” a conformar, (entuertos mediante) lo mejor de sí para enfrentar el arrollador paso de la oposición, Francisco Pérez puso la cabeza de su ministro sobre la mesa oscura del enroque. Un primer paso reprochable, que sigue con otro paso reprochable cuando manda a otro funcionario para comunicarle al ministro caído en desgracia, “que ya no es más ministro”. Y un tercer paso reprochable cuando en pleno acto de asunción del recambio en la cartera de salud salió a desautorizar todo lo hecho y dicho por Matías Roby a quien rotuló como individualista y narcisista. La grotesca imagen ante los azorados ojos de la comunidad mendocina se completa en el mismo acto cuando el nuevo ministro Oscar Rena se pone a desplegar en extenso  discurso escrito toda una política de gestión, con paquete de medidas incluidos, como si se iniciara un largo camino en políticas de estado cuando en realidad solo estará allí ¡NUEVE MESES! Palabras que dejaron más dudas que certezas, cuando la gente al escuchar todo esto se preguntó: “¿qué se hizo durante todo el gobierno de Francisco Pérez en materia de salud?; ¿qué hizo Matías Roby con la salud de los mendocinos?; en algún momento ¿sabía Pérez lo que Roby planificaba, ejecutaba y expresaba?; ¿el gobernador le avisó a al médico Renan que solo será un ratito su estadía en salud, como para emparchar lo mejor posible un problema en el área de origen político electoral?.

El “Al don pirulero electoral” continúa deslizándose entre las manos de quienes “atienden su juego” mostrando desde luego la cara más fea de las actitudes de los hombres en la arena política. Donde todas las prioridades pasan por acuerdos y acomodos, favores y pase de facturas. Y en esto último también lo deja mal parado a Francisco Pérez con el tratamiento parlamentario para que Miriam Gallardo sea ministra de la suprema corte de justicia, tras un acuerdo de él con  el sector azul del peronismo vernáculo. Ya que para que esto sucede, el primer mandatario tuvo que mover piezas y ofrecer al sector de los hermanos Félix (Emir, intendente de San Rafael y Omar, integrante del directorio de YPF) un lugar en el tribunal de cuentas para Ricardo Petignano. Pero, también la fiscalía de estado a su escudero en el senado, Fernando Simón.

Pero, volviendo a la delicada situación de la salud pública. La salida del médico Matías Roby dejó claro por donde pasan los intereses del gobierno en este problemático sector. El porqué está donde está, con ineficiente estructura edilicia, faltantes de elementos desde sábanas de un hospital, hasta de cirugía. Con abrumadora deuda con proveedores y con una obra social como la OSEP que le agrega inmerecido lastre en esa inexistente atención de un golpeado ciudadano mendocino.

Como se aprecia, la usina del enroque está a pedir de boca. Lo lamentable, es que esto intenta tapar u ocultar los problemas reales que tiene Mendoza y que deberían ser la prioridad de respuesta inmediata. Que no será así mientras…”al don, al don, al don pirulero, cada cual, cada cual, atiende su juego”…

Daniel Gallardo – Periodista y Productor Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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