megamuro

marzo 25, 2015 5:51 pm

La gigantesca muralla que el gobierno de Japón ha empezado a construir en la costa noreste del país para protegerse ante un eventual tsunami estará hecha de cemento y formada, en realidad, por una cadena de paredes más pequeñas, que harán más fácil su construcción.

La obra, cuyo costo ronda los US$6.800 millones, quiere evitar un desastre como el de marzo de 2011, en el que un maremoto provocado por un terremoto de 9º de magnitud en el Océano Pacífico destruyó comunidades costeras enteras, la planta nuclear de Fukushima y dejó un saldo de cerca de 19.000 muertos.

También sostienen que la megaobra creará al menos por un tiempo, se estima que la construcción se demorará alrededor dos años, puestos de trabajo.

Los que se oponen, no sólo consideran que arruina completamente el paisaje sino que también daña los ecosistemas marinos y perjudicará a la industria pesquera.

En lo que concierne a la efectividad del proyecto y según diversos expertos, el muro reduce la potencia del impacto y por ende, el nivel del daño, pero no garantiza una eficiente protección contra la enorme potencia de un maremoto.

“Lo más seguro es que la gente viva en sitios más elevados y que sus hogares y lugares de trabajo estén en zonas diferentes. Si hacemos eso, no necesitaremos la gran muralla”, le dijo a la agencia AP Tsuneaki Iguchi, alcalde de Iwanuma, una ciudad que quedó bajo las aguas en el último tsunami.

 

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