muerte

julio 7, 2014 9:00 am

En el período comprendido entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, se ha producido un total de 96 muertes comprendidos en la definición Violencia Social en la provincia. Sin embargo, un solo mes se lleva el 30% de los casos: durante junio pasado veinte personas perdieron la vida a consecuencia de un conflicto de bases violentas en el que intervieron armas de fuego, armas blancas, elementos contundentes e incluso golpes. Estas cifras confirman una triste estadística: Mendoza está cada vez más violenta.

Cifras que preocupan
La información fue relevada una vez más por Voluntarios en Red Mendoza. Para la elaboración del informe difundido entre la prensa, Hugo Fiorens, cabeza de la ONG mencionada, destacó que “todos los casos que se tuvieron en cuenta para graficar la problemática actual, fueron tomados de reportes periodísticos gráficos, de televisión y radio”. De esta forma se pudieron conocer los lamentables números que sin dudas reflejan una grave tendencia encrecimiento.
Por ejemplo, durante 2012, fueron 110 los mendocinos que murieron en circustancias violentas no accidentales. Lo alarmante del tema es que faltando seis meses para que termine el año, sólo estamos a 14 víctimas fatales para alcanzar la cifra de uno de los años más violentos de la década.
Durante el mes de enero, fueron 17 las personas fallecidas en circunstancias de crueldad y coacción a la integridad física, mientras que en febrero fueron 15, en marzo 19, en abril 12, en mayo 13 y el punto más alto tuvo lugar en junio, el mes más violento en siete años.

Víctimas jóvenes
Según el informe mencionado, de las 96 muertes en contexto de violencia social, el 61% de las víctimas tenían entre 15 y 30 años.
“Es un tema muy preocupante. Uno ve cómo van creciendo la cantidad de muertes de jóvenes en asesinatos cruentos. Creo que tenemos que pensar en qué estamos fallando para que estos chicos terminen así”, expresó Fiorens.
El titular de la organización social también señaló que estas muertes se producen en su mayoría en los departamentos que conforman el Gran Mendoza, especialmente en barrios como La Favorita, en Ciudad; Espejo, en Las Heras, o en el Campo Pappa, en Godoy Cruz. “La mayor parte de estos asesinatos se producen en zonas urbano-marginales y creo que los principales causantes son la venta de drogas y como siempre la guerra entre bandas barriales”, finalizó el especialista consultado por El Ciudadano.
De esta forma, la mayor parte de los desaparecidos a temprana edad, según el psicólogo social Joaquín Barros, “fueron personas que no tuvieron una asistencia regular a la escuela o que protagonizaron durante su vida episodios de robo violento por necesidad, para poder comer, o porque estan atados a una adicción. Por otra parte, el déficit alimentario juega un papel muy importante en estas vidas que no alcanzan a desarrollarse y además viveron en atmósferas agresivas. Se trata de chicos que le han perdido el miedo a la muerte, la han naturalizado”.

La desigualdad también mata
La desigualdad es el factor que más correlaciona con la violencia social. Así lo evidencian más de cincuenta estudios internacionales compilados por el sociologo mendocino Pablo Fanjnzylber.
“La desigualdad vuelve mucho más probable la violencia social, aunque sólo se trate de una relación probabilística vinculada con otras variables que también inciden, peroen menor proporción. De otra manera se podría cometer el error de afirmar que todos los pobres son delincuentes. La desigualdad no genera por sí sola el delito, pero acentúa sus condiciones de posibilidad mediante el debilitamiento familiar, la pérdida de lazos comunitarios y el atractivo de un camino trasgresor para acceder a los bienes que la sociedad promueve pero escatima. Es el factor que más correlaciona con la inseguridad porque las sociedades que se pretenden democráticas plantean en lo formal las mismas metas para todos, pero en la práctica sólo algunos las pueden alcanzar. Una verdadera obsesión en los asaltos violentos es el robo de zapatillas de marca que cuestan entre un tercio y un cincuenta por ciento del salario mínimo. Es decir, no se trata simplemente de arrebatar un par de zapatillas, sino de robar una porción de prestigio social”, comentóFanjnzylber en el marco de las X Jornadas Nacionales contra la Violencia Social realizadas a principio de año en la provincia./ Orlando Tirapu

Dejá tu opinión

comentarios