lazaro-hijo

marzo 17, 2016 11:49 am

Los argentinos somos una Nación que supo ser brava durante gran parte de su historia. Tal vez por la conjunción de la sangre europea que sabe de guerras, hambre y violencia con la de los pueblos indígenas; sabios cuidadores de la América madre, del histórico y depravado saqueo que vino de los barcos.

Sin embargo, da la sensación que en los últimos años estamos “dopados”, vaya a saber porqué cosa o cuál razón. Vemos con relativo enojo las maniobras del ex vicepresidente para adueñarse de la maquinita de hacer billetes en nuestro país. Tampoco nos sorprende las implicancias de la investigación de la “ruta del dinero K“, que se puso en conocimiento por una denuncia periodística y cuando se comenzó a investigar; el poder judicial desarmó la fiscalía de Campagnoli haciendo casi imposible conocer la verdad de los sucesos.

Usted recordará (o no) querido lector, la famosa valija de Antonini. Aquella que fue encontrada de casualidad por una oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria en el Aeroparque Metropolitano. La misma que luego apareció ligera de ropas en varios programas de televisión de la gran Buenos Aires, pero ese es otro tema.

¿Y los 800.000 millones de dólares para financiar la campaña de CFK en 2007 que provenían del socio estratégico de los Kirchner, la Venezuela del Comandante Hugo Chávez? ¿Alguien los recuerda?

Casi sin estupor observamos como el patrimonio de la ex presidenta pasó desde los 7 millones de pesos antes de sentarse en el sillón de Rivadavia hasta los 64 millones, unos días antes de abandonar la Casa Rosada.

Estos son algunos de los “temitas” durante los últimos años que los argentinos vimos en placas rojas de TN. Claro, generaban algún tipo de indignación y charlas de café al ritmo de: “¿Viste que caradurez los tipos estos?“… Pero todo terminaba allí.

Y ni hablar del accionar de parte de la justicia. Una fracción de ella cooptada por “Justicia Legítima” que de legítima tiene el título y poca cosa más. Pero ¿y los jueces históricamente oficialistas que nunca investigaron el poder de turno? ¿O usted vio alguna vez a un político en cana? A ver, repasemos: Menem en una quinta de lujo un par de semanas… ¿María Julia? ¿Recuerda alguno más? Y no podemos decir que la clase política argentina fue inmaculada, prístina e incorruptible. Por eso la justicia es parte de ese gran problema de impunidad. Son los responsables de otorgarla, de garantizarla y de estimularla.

En estos días vemos con ¿sorpresa? torres de dólares y euros contados en medio de habanos y vasos de whisky de, vaya a saber qué origen. Allí está el hijo del empresario Lázaro Báez, amigo, empleado, socio de Néstor y Cristina. El muchacho, que es hijo de un ex cajero de banco y que hoy cuenta con una de las fortunas más grandes de la Argentina, muy suelto de ropas se pavonea frente a otros personajes investigados como Pérez Gadín y Rossi –el ex de una de las hijas de Calabró-. A ellos sí les llegó la década ganada, de eso no hay dudas.

Ahora bien, usted se preguntará; ¿cómo no se escondieron más? ¿Cómo llevan adelante estas actividades ilegales a plena luz del día y en pleno puerto Madero? ¿Cómo se entiende semejante ostentación, sin ningún tipo de miedo? La respuesta es una: IMPUNIDAD. Están acostumbrados a ella. Acostumbrados a que la justicie mire para otro lado, o directamente… no mire. La justicia ciega o chicata.

Será difícil para la Argentina retomar el camino republicano y la valoración de la institucionalidad si la justicia no acompaña con profesionalismo, conceptos de igualdad y compromiso.

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