Gato agresivo

agosto 31, 2016 9:30 am

La agresión es una conducta fisiológica dentro del comportamiento , es decir, normal. Es un recurso útil para la supervivencia ya que le permite cuidar su territorio, procurarse comida y le permite disputar con otros machos a las parejas para reproducirse. Como vemos la agresión es moneda corriente en la naturaleza y debemos recordar que los gatos si bien se han domesticado, no abandonaron su componente “salvaje” y cuando trasponen el umbral de nuestros hogares, reaparecen en toda su intensidad los instintos más primitivos y su comportamiento se asemeja al más salvaje de los felinos. Esta cualidad no es un defecto sino que es una característica típica de la especie. Los gatos silvestres y domésticos son animales más bien solitarios y dependen de sus habilidades para sobrevivir en un terreno hostil y entre estas características está la agresión.

En estado silvestre todo vale para subsistir, pero en convivencia íntima con los humanos, algunos gatos con su comportamiento agresivo se transforman en un verdadero problema tanto para ellos como para sus propietarios y visitas.

Existen muchas razones y factores que influyen para que un gato sea agresivo, como ser la interacción de la herencia, el medio ambiente, la experiencia o sociabilización temprana, la maduración, el aprendizaje, el estado hormonal o reproductivo y las circunstancias especiales del momento.

Reconocimiento de la agresión:

En la mayoría de las veces la agresión tiene como finalidad rechazar o repeler una potencial amenaza y para ello el animal pone en funcionamiento una serie de medidas físicas, gestuales y sonoras para rechazar la supuesta o real agresión. En la naturaleza, siempre es preferible evitar la agresión física que consumarla porque ello podría dañar sus capacidades físicas y dejarlo en estado de indefensión o con incapacidad para procurarse los alimentos.

Para comunicar tensión y expresar la agresión, los felinos intentan incrementar el tamaño de su cuerpo mostrándose henchidos, con el pero erizado, realizan vocalizaciones impresionantes emitiendo aullidos, silbidos y gruñidos. Sueles rugir y mostrar dientes y dirigir las orejas hacia atrás, aunque el ataque real puede ser más intempestivo y menos anunciado que estas maniobras disuasivas.

Distintos tipos de agresión:

Debemos determinar qué tipo de agresión reconocemos en nuestros felinos para luego poder implementar terapias y medidas apropiadas para su tratamiento.

Existen la agresión defensiva u ofensiva, aquella dirigida a su misma especie o contra humanos, agresión depredadora, entre machos, por territorialidad, por irritabilidad, la agresión redirigida, por comportamiento materno, agresión social por dominancia, y hasta agresión por caricias.

Tratamiento:

Resulta imposible enumerar cada uno de los tratamientos que existen para cada uno de los tipos de agresión, pero está claro que todos comparten una matriz terapéutica conductora que  el médico veterinario especialista indicará y combinará según sea el caso. En reglas generales todos siguen el siguiente camino: Identificar y evitar los estímulos que detonan la agresión, modificación de la conducta, confinamiento, medicación psiquiátrica, y hasta cirugías tales como la castración o extirpación de las garras en casos muy extremos.

Consecuencias:

La agresión repercute directamente con el bienestar animal ya que la mayoría de las personas aislará al paciente problemático, rechazará su presencia y el animal terminará huyendo del  hogar o siendo eutanasiado, por ello es conveniente hacerse asesorar al respecto ya que muchos casos con algunas medidas el animal puede ser encausado.

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