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julio 10, 2016 1:16 pm

La mayoría de los clubes tienen deudas con sus respectivos planteles y el personal civil mientras que los árbitros tampoco están al día y, con o sin Superliga, si no aparece el dinero, el comienzo del campeonato
está complicado. “Si River o Boca vienen a buscar jugadores, los tenemos que vender porque estamos mal económicamente”, dijo Raúl Gámez, presidente de Vélez. Esa frase le cabe a cualquier directivo de los 30 clubes de Primera y del resto de las categorías ya que la mayoría apuesta a una venta que les permita ponerse al día porque si algo los iguala, son la deudas.
Según un informe del Diario Popular, quienes promueven la Superliga -que se votará mañana cuando se reanude la asamblea extraordinaria- lo hacen por una cuestión básica, el dinero, debido a que necesitan billetes de a montones que solucionen el rojo furioso de las cajas. Un adelanto de FIFA y créditos blandos parecen ser el parche. Daniel Angelici, el presidente de Boca, fue clarito al advertir que, hoy por hoy, se necesitan 500 millones de pesos para poner todo al día y empezar de nuevo con un fútbol saneado.
El caso más dramático es el de Quilmes, cuyo equipo jugó gran parte del último torneo sin concentrar por deudas salariales que venían desde el año pasado y que ahora perdió un equipo entero de futbolistas por falta de pago, pero el escenario, con matices, se repite en otras instituciones. El plantel de Gimnasia, para el caso, frenó el anuncio de una medida de fuerza ante la promesa del presidente del club de que el martes comenzará a pagar parte de lo adeudado (no cobran desde abril).
En tanto, a falta de dinero, los directivos negocian subrepticiamente con jugadores ya que el pase libre es también a veces un consenso para que una parte borre obligaciones y la otra pueda buscar dinero en otro horizonte. Cuando no hay acuerdo resulta extorsivo: los futbolistas deben resignar deuda para poder firmar para otro club y para que ello no ocurra existe Futbolistas Argentinos Agremiados, el sindicato que defiende a los jugadores. Sin embargo, mientras la entidad es investigada por la Justicia, su titular -Sergio Marchi-, no ofreció siquiera palabras para referirse a la situación actual de sus agremiados.
Por mucho menos, en otras oportunidades paró el fútbol. Por ejemplo, en 2009, cuando el gremio de los futbolistas dispuso un paro por la deuda monstruosa que los clubes mantenían con sus futbolistas. La situación terminó con Torneos y Competencias y desembarcó el Fútbol Para Todos, con la promesa de todos los sectores de la mesa de que de allí en adelante todos tendrían que estar al día y en regla en lo económico para seguir compitiendo, bajo amenaza de sanciones que iban hasta la pérdida de categoría, algo que nunca se cumplió.
A todo esto se suma la monumental deuda de los clubes con la AFIP y la amenaza de los árbitros a quienes también les debe en este caso la AFA varios meses de sueldo. Ahora, si se pone en marcha la Superliga, “el reglamento nuevo es claro y si tenés deudas, no arrancás el torneo”, explicó Angelici, por lo cual, según él, hay que conseguir 500 millones de pesos.

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