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octubre 27, 2016 3:00 pm

Una encuesta realizada en Mendoza por El Ciudadano, de la que participaron 500 personas, da cuenta de una realidad preocupante en lo que respecta a economía familiar: solo dos de cada diez familias tienen la posibilidad de ahorrar.

La capacidad de ahorro, según los especialistas, “viene en retroceso desde hace más de cinco años”, y el origen de la merma, naturalmente, “está relacionada a los desajustes de la economía”.

Es por eso que las nuevas tendencias hacen que los consumidores “se estiren” para poder llegar a fin de mes pero las expectativas de inversión son muy pocas.

“Comprar alimentos más baratos, o menos ropa, eliminar comidas fuera de casa o la búsqueda de mejores ofertas en tarjetas de crédito no está ligado a juntar para adquirir un auto o una casa, sino a la supervivencia”, comentó a este medio Germán Palacios, especialista en economía familiar.

Mendoza en rojo

Sumergidos en un contexto inflacionario en el cual la capacidad de compra disminuye día a día, los mendocinos buscan ofertas para poder llegar a fin de mes, cuando hasta hace poco más de cinco años lo hacían para vacacionar o cambiar el auto.

“Juntando los dos sueldos, y sin darnos ningún gusto, llegamos al último día del mes con un margen muy acotado. Por eso hace mucho no podemos ahorrar, y eso que tanto mi señora como yo tenemos empleo”, aseguró Marcos Domínguez, uno de los participantes de la encuesta denominada ‘¿Te alcanza el sueldo para ahorrar?’.

Por su parte, Federico Aurelio, director de la consultora Aresco, dijo al respecto: “Según nuestro último relevamiento efectuado, sólo un 12% de la población mantiene cierto margen de ahorro. Pero como contracara, hay casi un 45% que considera que precisa más ingresos para satisfacer sus necesidades. Y un 40% asegura que le alcanza para vivir, pero no le queda margen de ahorro”.

El contraste en cinco años sobre la caída de la capacidad de ahorro en la clase media se puede establecer con los datos del Barómetro de la Deuda Social del 2011. Desde ese año, solo el 17,6% de la población tenía posibilidades de ahorrar. Ese porcentaje cayó hoy al 11,8% en el marco nacional, aunque en Mendoza representa al 21% de la población “privilegiada” con posibilidades de resguardar dinero para proyectos a futuro.

De esta forma, teniendo en cuenta los datos del Banco Mundial sobre Ahorro Bruto (Ingreso Bruto – Consumo + Transferencias Netas), dichos niveles son similares a los de países africanos (Camerún, 11%; Sierra Leona, 9%, y Angola, 17%),

Llegan a la mitad de países de la región u otros con los que nos comparábamos en nuestra “época de oro” –Bolivia, 24%; Brasil, 17%; Chile, 21% mientras que Australia tiene un 25% y Canadá un 21%– y están muy lejos del líder, China, con el 50%.

Finalmente, y volviendo al Barómetro, en 2015 determinó que el ingreso mensual promedio por persona en el país era de $3.520 (la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec lo establece en $4.414) y que un 67% sostiene que sus ingresos son insuficientes.

De esta manera, en consonancia con nuestra encuesta y los estudios realizados por consultoras privadas a nivel nacional, desde la Universidad Católica Argentina (UCA) sostienen que “la percepción que tiene la población en cuanto a su capacidad de consumo y de ahorro, arroja un balance negativo que se ve reforzado por efecto de la inflación que viene en ascenso en los últimos años y que se aceleró este año”.

De esta forma, podría decirse que alrededor del 36% de los hogares urbanos tiene la percepción de que sus ingresos totales les resultan insuficientes para satisfacer sus necesidades y patrones habituales de consumo. Además, solamente el 14% del total de los hogares declara tener la posibilidad de ahorrar.

Puntualmente, en relación al poco dinero “que sobra”, la Universidad Católica Argentina (UCA) sostiene que “cuando una familia pobre asegura que sus ingresos son insuficientes para pagar gastos corrientes (luz, agua o gas), está demostrando que no puede comprar cosas básicas como los alimentos, el calzado o la renta domiciliaria. En cambio, cuando la que declara lo mismo es una familia de estrato medio alto, lo que está queriendo decir es que no puede sostener el nivel de gastos en bienes y servicios como los que desearía tener (como gastos de esparcimiento, entre otros)”.

De acuerdo el último informe de la UCA, la insuficiencia de ingresos pasó del 33,7% de los hogares, en 2010, al 35,7% en 2015. “Este balance de déficit retrocedió entre 2010 y 2011 y se incrementó de manera sostenida hasta el año 2014, exhibiendo un descenso posterior entre los años 2014 y 2015”. Mientras, el 2016 se presenta también a la baja, ya que durante el primer trimestre de este año se habían sumado 1,4 millones de personas a la pobreza, llegando entonces al 34,5% de la población, un total de 13 millones de personas.

Este nuevo informe sin dudas habla de un dato preocupante que no dejó de ser una estimación conservadora.“Tras un fortalecimiento en la capacidad de ahorro en 2011 (17,5%), dicha capacidad se redujo paulatinamente durante el período 2011-2014, con un ligero aumento en el último año de la serie analizada”, señaló el estudio.

Cómo ahorrar cuando la plata no alcanza

Con la inflación y la incertidumbre económica es realmente difícil decir cómo y en qué conviene ahorrar. Por eso, especialistas que hablaron El Ciudadano recomendaron tres tips a tener en cuenta para que nos sobre “algo de platita”.

Reducir gastos periódicos

La clave del ahorro está en reducir sólo un poco muchos de los gastos que pagamos periódicamente. Los gastos diarios y mensuales son los que nos van succionando el dinero y no son tan notorios, pero cuando los sumamos a todos y los multiplicamos por un período de tiempo de un año, el monto se hace gigante. Estos gastos diarios que debemos tratar de reducir son los siguientes:

*Impuestos de gas, agua, luz, etcétera, tratando de consumir menos de cada servicio.

*Seguros de automóviles, comparando distintas compañías y coberturas.

Consumos en el supermercado, tratando de aprovechar los descuentos con tarjetas de crédito y débito.

*Telefonía, obteniendo un plan más barato y consumiendo menos minutos. Comprar un teléfono caro y usar whatsapp para hablar y mandar mensajes gratis es una buena opción.

*Televisión e internet: ya no hace falta pagar para ver los partidos de fútbol y series de televisión, ya que generalmente la podés ver resumida en internet.

Evitar que el ahorro pierda valor por la inflación

Una vez que conseguimos reducir algunos de nuestros gastos diarios, una decisión importante que debemos tomar es cómo cuidamos esa plata que nos sobró para que no pierda valor en el tiempo a medida que la inflación hace subir los precios. Para ello los argentinos siempre recurren a una de las siguientes dos opciones: poner la plata a plazo fijo o comprar dólares. Dependerá de cada uno analizar la situación y ver cuál es el objetivo y el plazo en que lo queremos alcanzar y las tasas de los plazos fijos, analizando todo esto para un plazo fijo en pesos o comprar dólares.

Recurrir a créditos sólo en última instancia

Los créditos, como todos sabemos, son un arma de doble filo: pueden ser muy beneficiosos o dejarnos en bancarrota. Lo importante es saber analizar las diferentes propuestas que ofrecen los bancos y entidades financieras. Debemos ver si las cuotas son fijas y si las podemos pagar todos los meses. Además es muy importante analizar si el interés es razonable.

Conociendo todo esto hay muchas situaciones en las que utilizar la herramienta de crédito nos puede ayudar mucho, e incluso a ahorrar. Un caso específico son las tarjetas de crédito que ofrecen cuotas sin interés, teniendo en cuenta la inflación. Esto es fantástico, ya que se puede considerar hasta como un descuento, pero siempre hay que ser cauteloso con el crédito.

Como comentario final, los especialistas en economía familiar aclaran que el ahorro no es un método para hacerse rico, sino un método para alcanzar algún objetivo económico, como puede ser comprar un auto, pagar la hipoteca, irse de vacaciones, poner nuestro negocio (esto sí puede generar más dinero) o simplemente tener una cierta cantidad de dinero de respaldo para alguna eventualidad, aunque para esto último están disponibles las compañías de seguros.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano

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