G-7

junio 8, 2015 7:20 pm

Continúa  la Cumbre de las “economías más desarrolladas del planeta” después de una jornada de ayer que tuvo como eje de debate la crisis griega y el latente conflicto en Ucrania, y que prosigue hoy con un reto de inmensa urgencia: el Cambio Climático.

La cita en Elmau (Alemania) podría servir para que los países más industrializados mejoren ligeramente sus compromisos internacionales de reducción de emisiones de carbono y así tratar de paliar el calentamiento global. Aunque no se esperan medidas significativas en esta reunión, se debatirá sobre el presupuesto del Fondo Verde del Clima, del cual se espera que a partir de 2020 pueda disponer y destinar 100.000 millones de euros anuales para ayudar a los países más afectados por el impacto climático y fomentar la implementación de las energías renovables.

Una encuesta realizada por el portal “YouGov” muestra actualmente que parte de las dificultades para hacer frente al cambio climático e impulsar políticas innovadoras y ambiciosas no son sólo ligadas a la voluntad política.

Los Estados Unidos, el país más contaminante del mundo junto con China, es, a su vez, donde un importante número de gente no cree que el cambio climático sea un problema y no quiere que se implementen los acuerdos internacionales. La férrea oposición del Partido Republicano y sus simpatizantes corre con parte del origen de este pensamiento.

En contrapartida, el estudio muestra también que en países como China, que se encamina a convertirse en la nación más contaminante del mundo hay una mayor preocupación y que su población parece estar más familiarizada con este fenómeno y donde los efectos de la contaminación ya se están viviendo de pleno en las calles de las ciudades de esta creciente potencia económica.

Este 2015 se erigirá, tal vez, en un año fundamental para adoptar medidas en esa dirección. A finales de año se celebrará la Cumbre de París en la capital francesa, donde se espera que se logre un acuerdo global y vinculante para reducir las emisiones de CO2 y marcar un calendario de objetivos para hacer frente al reto medioambiental. Muchos han apuntado a esa Cumbre como la última esperanza de la humanidad para enderezar su camino.

Aunque los más optimistas han depositado parte de sus esperanzas en esa reunión en París, hasta el momento el historial de cifras va en la dirección contraria. La Conferencia de Copenhague de 2009, que debía remplazar los acuerdos del Protocolo de Kyoto, fue un “desastre” , según palabras del entonces presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy filtradas por “Wikileaks “, donde no se fijaron objetivos vinculantes ni plazos.

Ahora, un estudio de Oxfam recoge que cinco de los siete países que se reúnen esta semana en los Alpes bávaros han incrementado su uso del carbón en los últimos cinco años. Gran Bretaña, Alemania, Italia, Japón y Francia han recurrido a este producto altamente contaminante mientras que incoherentemente han insistido a los países más pobres de que tomen medidas para frenar el cambio climático. El estudio también señala que el G-7 emite más CO2 a la atmósfera en un año que todo el continente africano.

 

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