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noviembre 6, 2016 8:51 am

(Especial de NA, por Gabriel Profiti) – El economista Fausto Spotorno lo definió como un “falso despegue”. La actividad mostró en agosto brotes verdes pero en septiembre el soporte estadístico sobre el que el Gobierno busca contener el humor social volvió a desplomarse. El propio Spotorno, del estudio Orlando Ferreres y Asociados, señaló que esos números negativos podrían revertirse en los próximos meses, afirmados en variables objetivas, pero lo cierto es que la primavera macrista se demora.
Algunos datos que respaldan este análisis:
– El INDEC publicó esta semana que la actividad industrial retrocedió 7,3% en septiembre contra el mismo mes del año pasado y la construcción bajó un 13,1% en el mismo período.
– El consumo interno de cemento cayó en octubre 18,3% interanual, según la Asociación de Fabricantes de Cemento Pórtland (AFCP). En agosto había crecido 6,7% tras ocho meses de caída y esa bisagra había sido especialmente resaltada por el ministro de la Producción, Francisco Cabrera.
– El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) bajó 2,6% interanual en agosto, aunque tuvo un repunte del 0,2% respecto de julio. Para los economistas del Banco Ciudad ese respingo del EMAE, indicador oficial que suele adelantar el comportamiento del PBI, muestra un punto de inflexión en el tercer trimestre.
– El Indice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto había sido de 0,2% porque se descontó el tarifazo de gas. En septiembre alcanzó 1,1% en línea con las expectativas del Gobierno y en octubre volvería a trepar por encima del 2%, pese a que el presidente Macri repitió que combate con éxito la inflación.
– La Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo detalló que el empleo privado registrado disminuyó 0,7% o interanual en agosto y bajó 0,2% contra el mes anterior.
– La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtió que en ocho meses cerraron 6.300 comercios.
Si estos números persisten y se asocian a promesas incumplidas por parte del Presidente (Ganancias, devaluación, Fútbol para Todos), el oficialismo seguramente estará en problemas el año próximo. Pero más allá de los retrocesos de la industria, el consumo y el empleo, hay sectores como el agroindustrial que revirtieron su tendencia negativa y pueden apalancar el PBI, no tanto los indicadores sociales, en el inicio de 2017.
El Gobierno también se mostró satisfecho con el primer corte del sinceramiento fiscal por su potencial en términos de aumento de la recaudación y combustible para la economía.
Subyace en todo este proceso una pregunta: ¿los problemas económicos de esta primera etapa macrista se deben a una cuestión de reacomodamiento, de coyuntura o de modelo?

El PJ en anarquía
Después de una semana negra en el Congreso, el oficialismo logró encaminar el proyecto de Ley de Presupuesto y la de Participación Pública y Privada para agilizar inversiones, en tanto que sigue empantanada la reforma electoral. Para avanzar en ese entramado legislativo, Cambiemos trata de operar nuevamente sobre las hendijas que deja el peronismo. Por un lado aceita lo más que puede su trato con los gobernadores del PJ y por el otro trabaja sobre sectores díscolos o independientes, como el Bloque Justicialista o el massismo. Todo muy costoso.
La votación del Presupuesto con el apoyo de doce diputados del Frente para la Victoria instruidos por los mandatarios provinciales reveló esa divisoria. Además, los más críticos a las xenófobas expresiones del senador Pichetto contra bolivianos y peruanos fueron sus colegas kirchneristas.
La gran disputa se da en la provincia de Buenos Aires. Cambiemos, aún sin candidatos, sabe que su principal activo es María Eugenia Vidal, y Sergio Massa en probable tándem con Margarita Stolbizer también está ordenado.
El problema allí lo tiene el PJ, donde no hay un liderazgo claro. Los dirigentes que mejor miden son Cristina Kirchner y Daniel Scioli, quienes a su vez son los que cosechan niveles muy altos de imagen negativa. Una alternativa es la del ex ministro Florencio Randazzo, pero arranca atrás.
El PJ provincial se divide en varias tribus, principalmente conformada por intendentes. Están el Grupo Esmeralda, el Fénix, el Grupo de los 8 de la sexta sección electoral, el Grupo Establo y los ultrakirchneristas, entre otros. Todos ellos acordaron en la última reunión de Lobos formar una mesa para forzar al Gobierno provincial a que derrame buena parte del endeudamiento que solicita a la Legislatura sobre los municipios. Pero ese plan de acción es difuso en lo electoral. “Yo no estoy dispuesto a que un pibe me vuelva a dar órdenes”, se plantaron varios jefes comunales respecto de La Cámpora.
El Grupo Fénix promueve a Randazzo, quien ya dio su consentimiento para salir de su ostracismo en marzo. Acompañado con otro exministro K, Julián Domínguez, habilitó una oficina en San Telmo con el plan de ir a una interna del PJ, con un discurso opositor y apoyándose en la doctrina discursiva del papa Francisco. Es difícil, no obstante, que enfrente a Cristina.
“Al Gobierno les conviene confrontar con Cristina y Scioli porque es la pelea honestos versus corruptos, pasado versus presente. Hay que ver si Cristina se para como una referente o si quiere jugar y en este último caso si quiere ir por Santa Cruz o volver a imponer una lista única en Buenos Aires. Ahí sería un descalabro”, confió un hombre que participa del debate peronista.
Al salir de su declaración indagatoria, el lunes en tribunales, la ex presidenta dijo que el Gobierno y la Justicia la quieren proscribir. Todo un indicio.

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