salud mendoza cola

junio 23, 2016 7:00 pm

La gran demanda de atención de pacientes –propia de la temporada– pone en evidencia las deficiencias crónicas del sistema de salud provincial. Según afectados consultados, lograr ser atendido en una guardia pública por estos días puede llevar hasta seis horas.

Cuando los pacientes no encuentran cama, se los mantiene en la Guardia o se los deriva a otros hospitales, que muchas veces también están saturados.

Los llamados a los servicios de emergencias aumentaron un 30% y esperar una ambulancia puede demorar una eternidad.

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Las guardias hospitalarias públicas de la provincia atraviesan su peor momento, debido a las demoras en la atención, provocadas por la gran cantidad de pacientes que acuden a ellas. Según comentaron los mismos afectados a este medio, las esperas pediátricas y clínicas en los nosocomios estatales más importantes de Mendoza –Central, Notti, Paroissien, Perrupato, Lagomaggiore, Lencinas y Carrillo– pueden ser de hasta seis horas.

De acuerdo a especialistas en prestación de servicios sanitarios, la sobrecarga en la capacidad que por estos días afecta a casi todo el aparato público de prestaciones médicas está relacionada a dos fenómenos, uno de carácter natural y otro relacionado a una problemática social.

Temporada alta

El primer elemento que hoy condiciona gravemente el normal funcionamiento de la atención es la temporada de invierno. Como sucede todos los años, la llegada del frío y la lluvia “despierta” a todo tipo de virus y bacterias que afectan notablemente a personas con defensas bajas.

De acuerdo a las declaraciones por parte de algunos jefes de guardia consultados por El Ciudadano, las consultas son principalmente por enfermedades respiratorias y gripes. Aunque también hay mucha paranoia por los recientes casos de gripe A y es por eso que ante los primeros síntomas, las mamás se llegan a la Guardia y naturalmente no se van hasta que las atiendan. El problema es que tal vez haya 40 personas adelante, lo que determina una espera de cinco o seis horas, como mínimo.

Animalitos de costumbre

El segundo elemento es la costumbre de la sociedad, en general, de no hacerse revisar en salas de atención primaria, como centros de salud y postas sanitarias. Según confirmaron trabajadores de la sanidad pública, este inconveniente tiene larga data y no va a ser fácil cambiar el hábito de la gente que, por algún motivo. no confía en estos espacios creados para descomprimir la demanda en los principales centros de atención. Lo cierto es que los centro de salud tienen profesionales tan calificados como los de los hospitales tradicionales, y bajo ningún punto de vista van a ser mejor o peor atendidos.

“La situación de la salud pública y el deterioro de los hospitales es paupérrimo, eso no se puede negar, partimos de años y años de desfinanciamiento donde son los trabajadores de la salud son los que han puesto el hombro atendiendo fuera de hora para atender a los pacientes día a día. El Gobierno debería empezar a plantear una salida de fondo, que bien sería pensar en un sistema de salud único, centralizado e integrado, no sólo a nivel provincial, sino nacional, donde los trabajadores y la comunidad sean parte del Gobierno y la prevención esté como la columna vertebral de la salud pública”, dijo la senadora Noelia Barbeito en relación al estado de nuestros hospitales.

En tanto, los trabajadores sanitarios del Estado también denunciaron que mucha gente con obra social llega a los hospitales públicos ocupando el lugar de mucha gente sin cobertura.

Sistema de cama caliente

Los centros hospitalarios de Mendoza pasaron a ser de “cama caliente”: sale un paciente y entra otro. Lo llamativo en este punto es que no solo los hospitales del sector estatal están faltos de camas para internación, ya que los sanatorios privados atraviesan situaciones similares.

En este aspecto, la falta de camas responde a la desinversión en equipamiento médico y amoblamiento a lo largo de las últimas décadas. Los médicos consultados dicen que con el dinero que llega del Estado se reparan cosas urgentes, pero pocas veces se agrega espacio para internación en Terapia, postoperatoria o ambulatorio.

Privados: poca alta complejidad

En el caso de las demoras en las operaciones, otro elemento que determina esperas eternas en los nosocomios estatales es la falta de prestación de servicios complejos por parte de algunas instituciones privadas. Esto determina que casi cualquier estudio o intervención específicos deba ser cubierto en la órbita estatal, ya que la desinversión en medicina no sólo se produjo en el área del Estado.

Más emergencias, menos ambulancias

Durante los últimos tres meses los llamados de emergencia que demandaron traslados se incrementaron un 30%, pero, como no se compraron nuevas ambulancias, las demoras se dilataron notablemente. Hoy, esperar una ambulancia puede tardar diez horas si se trata de una emergencia, y cuatro si se trata de una urgencia. En tanto, el servicio domiciliario es inexistente.

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