tapa cornejo

junio 14, 2016 4:50 pm

Los dichos del gobernador Alfredo Cornejo en la reunión de la AEM llamaron la atención y despertaron reacciones divertidas, de apoyo y de condena, dependiendo del cristal ideológico de quien realizara la observación. Es que esa apreciación para muchos reflejó el hartazgo de un Estado Pesado y omnipresente, y para otros fue tomado como una remake de aquel célebre achicar el Estado es agrandar la Nación, de los neoliberales de hace un par de décadas.

Pero este compromiso de los privados con el desarrollo y la inversión no parece todavía estar atado, y las miradas son más bien reticentes, pese a las promesas de cambio y los denodados esfuerzos para tentar a los capitales, con medidas que terminan emulando a la década ganada, como el blanqueo de capitales que está dando dolores de cabeza al gobierno.

Fue también duro con esa falta de inversión el gobernador, afirmando taxativamente que la provincia no puede funcionar con una cuota de inversión tan baja, apenas del 3% de la totalidad del presupuesto, aclarando que su objetivo es entregar su gobierno con un 7% de inversión. “De lo contrario habré fracasado”, concluyó lacónico en el encuentro empresario.

Lo cierto es que de acuerdo a los primeros números del año, el único crecimiento que parece darse en nuestra provincia es el de la recaudación tributaria, atribuido por los economistas a las modificaciones en las leyes de Avalúo e Impositiva. El informe de la Fundación Mediterránea remarcó un crecimiento 37,63% en términos nominales (sin tomar en cuenta la inflación) en el primer cuatrimestre del año para la recaudación mendocina; en cifras pasó de 4.008 millones de pesos el año pasado a más de 5.516 millones este año. Solo la CABA y Córdoba tuvieron resultados mejores. El vecino San Luis estuvo cerca con el 33% mientras que San Juan mostró un pobre 21%.

El gobierno sabe que necesita el desarrollo del músculo privado, pero también sabe que hasta que este se desentumezca y comience a ejercitarse los tiempos no serán los que se esperaron en un principio, por eso ese segundo semestre virtuoso que se esperaba ya está postergándose para 2017. Es que lo que Mendoza tiene para ofrecer no parece ser lo más tentador. Así lo demuestra un estudio de exportaciones de la fundación Ideal que analiza los diferentes complejos exportadores del país:

“En el primer trimestre de 2016, las exportaciones en dólares de los principales complejos exportadores de Argentina aumentaron 8% con respecto al primer trimestre de 2015”, reza el paper, aunque aclara que es la primera suba de las ventas al exterior luego de 10  trimestres consecutivos de caídas. El complejo oleaginoso representó 30,5% de las exportaciones del trimestre (a pesar de que aún no empieza la temporada de cosecha). El cerealero, segundo complejo que más exporta, representa 19,2% de las ventas totales al exterior.

Buscando donde figuran los complejos que están ligados a nuestra economía regional es cuando vemos las magras performances.

Las frutas, importantes en todas las regiones del interior, representaron 3% de las exportaciones del trimestre y aumentaron 7%. Las hortalizas son de los productos que más aumentaron sus exportaciones en el primer trimestre del año, 45% interanual. Son importantes en la región Nuevo Cuyo y NOA. Y la vitivinicultura -que más empleo genera en la región- en los primeros tres meses del año sus exportaciones disminuyeron -6%. Este complejo lleva 13 trimestres con caídas ininterrumpidas de sus exportaciones.

El complejo olivícola es el más pequeño de los complejos analizados, representa 0,2% de las exportaciones del primer trimestre de 2016. Pero su performance fue asombrosa: sus exportaciones aumentaron 101%.

Como se ve, la realidad productiva dista mucho de ser para entusiasmarse. El gobierno sabe que el anhelo inexorable es que los privados inviertan y prosperen: eso es lo importante, pero las urgencias pasan por otros lados. De ahí la pelea a brazo partido por conseguir obras de infraestructura que creen empleo rápido, dinamicen la economía, y ayuden a esperar a que lleguen los dorados semestres prometidos.

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