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noviembre 7, 2014 9:10 pm

En una cruzada por instaurar hábitos saludables, el Hospital Enfermeros Argentinos de General Alvear realiza charlas y talleres que tienen como objetivo prevenir todo tipo de enfermedades y mejorar la calidad de vida de la población. Una buena costumbre que resalta es el del lavado de manos en niños, acción que debe estimularse por parte por los adultos, pero también es una práctica a adquirir por estos, no sólo como ejemplo hacia los más pequeños sino también como medida de prevención.

El lavado de manos después de ir al baño, antes de comer o manipular alimentos, después de sacar la basura o limpiar la casa, de jugar con mascotas, de toser, estornudar o de utilizar pañuelos, es un hábito importante a incorporar por la familia en su conjunto. Debe inculcarse, en especial, a los más chicos, ya que lavarse las manos con agua y jabón varias veces al día, evita la transmisión de gérmenes perjudiciales para la salud.

Para que este lavado sea eficaz hay que hacerlo con agua tibia y jabón por alrededor de 40 segundos y debe incluir el área entre los dedos, las uñas y las muñecas. Luego hay que enjuagar y secar bien con toalla limpia y seca que debe renovarse todos los días y exponer al sol. Por su parte, en los baños públicos o en el trabajo, conviene usar toallas descartables y cerrar la llave de agua con el mismo papel. Además hay que tener en cuenta que cuando estas medidas no son posibles, la mejor solución en acudir al alcohol en gel.

Es importante comprender que lavarse las manos es una de las mejores formas de conservar la buena salud porque al hacerlo, se evita la propagación de virus y bacterias, en tanto las manos son una de las principales rutas para la transmisión de infecciones. Por ello, y aunque los niños no escuchen, “lavarse las manos” es un mensaje que vale la pena repetir.

Los gérmenes se pueden transmitir de varias maneras, pero con mayor posibilidad al tocar manos sucias o cambiar pañales. Sin embargo, también lo hacen mediante agua, comida o superficies contaminadas, las gotitas que se expulsan en la tos o el estornudo y cualquier otro flujo corporal de una persona enferma. Una persona se puede infectar sin darse cuenta al frotarse los ojos, la nariz o la boca y a partir de allí sólo es cuestión de tiempo para que enferme y contagie a otros con quienes convive. Esto no sólo es viable en el caso de resfríos comunes, sino también para otras enfermedades más serias como la meningitis, bronquiolitis, gripe y la mayoría de los tipos de diarrea infecciosa. Todas pueden evitarse con el simpe acto de lavarse las manos.

No hay que subestimar este hábito saludable pues evita muchas consultas al médico y evita la inasistencia escolar o laboral. Es decir, lo que parece un acto despreocupado es en realidad la forma más antigua, sencilla y efectiva de prevenir enfermedades, entre ellas y además de las mencionadas:

– Fiebre aftosa: la causa un virus y suele manifestarse con ampollas en la boca, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Se transmite por la ingestión de alimentos o bebidas contaminadas con contenido fecal.

– Hepatitis A: es una infección hepática viral muy contagiosa que causa fatiga, coloración amarillenta en la piel, orina oscura, náuseas y vómitos. La transmisión ocurre, por ejemplo, cuando alguien contaminado con el virus no se lava bien las manos después de ir al baño y se ocupa de los alimentos que otros consumen.

– Shigelosis: es una infección bacteriana que muestra sus señales con diarrea, calambres abdominales y fiebre. Es de fácil transmisión de persona a persona por la ingestión de alimentos contaminados que manipuló alguien infectado.

– Giardasis: es una enfermedad parasitaria del intestino que presenta síntomas que van desde gases hasta diarrea severa. Es un virus potente que se propaga con facilidad, por ejemplo, cuando la persona que cambia pañales no se lava las manos luego de terminar con esa tarea.

Respecto a la prevención de enfermedades mediante el lavado de manos, un estudio reciente da cuenta que este hábito saludable evita el 80 % de las diarreas y un gran porcentaje de las infecciones respiratorias que son los dos síndromes clínicos que causan la muerte de 3.5 millones de niños menores de cinco años en el mundo. Además, previene infecciones cutáneas, conjuntivitis y parasitosis, tuberculosis, cólera, tifoidea y hasta virus que provocan determinados tipos de cáncer o infecciones de transmisión sexual. En síntesis, son cientos de enfermedades las que se evitan al invertir 40 segundos en el lavado de mano, tantas veces al día como fuese necesario.

Es primordial que los adultos adquieran este hábito y lo inculquen a los pequeños. Dar el ejemplo es el mejor camino para que al final todos los miembros de la familia se cuiden a sí mismos y entre sí. La consigna es estar atentos a las actividades que se realizan y colocar el lavado de manos como punto final para cada una de ellas. Este simple acto favorece la salud y mejora la calidad de vida.

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