justicia

octubre 10, 2016 3:00 pm

La decisión del juez de Garantías David Mangiafico –que la semana pasada dejó en libertad a siete detenidos luego de un importante procedimiento efectuado por las fuerzas de seguridad de la provincia, en una finca de Colonia Segovia– no sólo ha dejado dudas con respecto al accionar del funcionario, sino también ahondó la grieta que separa a los miembros de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, división que a veces quieren hacer aparecer como ideológica, pero que en definitiva es producto de sus orígenes políticos.

Los comentarios en los pasillos judiciales indican que del lado de los ‘garantistas’ habrían quedado los supremos con pertenencia al Partido Justicialista, como Omar Palermo, Mario Adaro y Julio Gómez, a los que se les suma, acompañando con su voto en decisiones conflictivas, Alejandro Pérez Hualde, quien en tiempos lejanos supo adherir al partido radical.

En el otro rincón, en las antípodas, y más acorde con la fuerte decisión del Gobierno y del pedido de la gente para evitar las ‘puertas giratorias’, que dejan salir rápidamente a delincuentes que azotan la provincia, se encuentran Pedro Llorente, Jorge Nanclares y Herman Salvini. La grieta y la diferencia de criterios existen, y quedó más que en evidencia cuando el juez Mangiafico sostuvo, para argumentar su decisión, que los siete individuos eran “simples albañiles”, que era su primer delito, que no tenían antecedentes y por eso los dejó en libertad, imputándolos solamente de violación a la Ley de Fauna y encubrimiento. Sin embargo, en el lugar allanado encontraron cerca de doscientos kilos de marihuana, armas, electrodomésticos robados y un espacio acondicionado para albergar presumiblemente a personas retenidas contra su voluntad. Por supuesto, su decisión no cayó bien entre quienes trabajan para hacer más eficiente al Poder Judicial.

Aunque parezca mentira, esto pasa en la Justicia de nuestra provincia: o el juez es muy ingenuo o todo lo contrario.
Lo cierto es que por estos días los funcionarios judiciales aparecen más en las noticias por chimentos y rumores de palacio, ‘errores’ de interpretación de las leyes y lentitud, que por una determinación seria y responsable al momento de aunar criterios.

En el medio de la división del máximo órgano de la Justicia provincial están los mendocinos que a diario son víctimas de hechos delictivos y de violencia, a quienes todos los integrantes del Poder Judicial tendrían que proteger.

El enojo de Cornejo

El gobernador Alfredo Cornejo, quien está empeñado en tratar de solucionar los temas que atañen a la seguridad, nuevamente ve piedras en su camino, y por eso no ahorró críticas al juez ‘garantista’ Mangiafico diciendo que “algunos jueces no están actuando en consecuencia, y si no lo hacen, va a ser difícil que Mendoza mitigue sus problemas de seguridad”.

Y continuó: “El fiscal (por Gonzalo Marzal) los detuvo y Mangiafico hizo un control de la prisión preventiva y no cumplió con la ley que sancionó la Legislatura, que valora el peligro procesal, porque ahora esas personas están libres, con lo cual podrían amedrentar a testigos, por ejemplo”.

“Yo no quiero hablar de connivencia porque es una palabra muy dura. Ahora lo que sí debo decir es que no hay el mismo compromiso de todos los funcionarios judiciales, no hay el mismo compromiso que hay de la Policía y de otros funcionarios judiciales que están actuando muy bien”, aseguró el mandatario provincial.

A esta opinión de Cornejo adhiere el ministro de Seguridad, Gianni Venier, quien dijo en una radio local que “lo que sucede es que el sistema penal se ha convertido en gran parte en una discusión entre intelectos profesionales, a ver quién queda mejor al liberar el preso. Porque, en definitiva, esto es a lo que se ha reducido la Justicia Penal en todo el país, de esta pata garantista, como se dice, lo cual de forma antigua es un abolicionismo encubierto. Ha entrado en todas las Cortes provinciales y nacionales, sobre todo en Mendoza”.

Realmente no se entiende la rapidez para dejar a estos siete imputados en libertad cuando prácticamente fueron detenidos in fraganti, y según algunas versiones, hasta le hicieron señas para que se fuera del lugar al ex policía y único detenido, Gustavo Saboca, quien más tarde se entregó a fuerzas federales.

Fiscal incrédulo

Grande fue la sorpresa del fiscal que ordenó la detención de los siete sujetos, liberados después por Mangiafico, quien se expresó respecto del juez garantista del siguiente modo: “La hipótesis es que la banda que investigo se dedicaba a distintos hechos delictivos, y ahora tiene la oportunidad de deshacerse de las pruebas. El lugar estaba preparado para retener y ocultar a personas. Eran como celdas para tener a personas privadas de la libertad”.

Las palabras de Marzal agrandan la preocupación y aumenta la alarma de indefensión de todos los mendocinos, además de instalar el pensamiento y la nefasta idea popular de que algunos jueces protegen más a los delincuentes que a las propias víctimas.

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