mugre

agosto 31, 2016 8:00 pm

La cantidad de denuncias formales y telefónicas relacionadas con la creación de nuevos basurales a cielo abierto, se duplicó durante este año en relación al mismo período del 2015.

El dato surge de datos proporcionados por funcionarios municipales y policiales, quienes coinciden en que “la problemática tiene larga data y, lejos de desaparecer, se incrementa con nuevos espacios para tirar basura en forma ilegal.

En tanto, vecinos del Gran Mendoza y del Este, aseguraron a El Ciudadano que “los controles por parte de las autoridades de gobierno son casi nulos, y que de no ser por ellos mismos, que “custodian los baldíos”, la situación sería mucho peor.

Sociedad basura

Sumando llamados telefónicos y denuncias formales en fiscalías de la provincia, la cantidad de quejas ciudadanas por contaminación a cielo abierto supera las 12 mil. Esta cifra representa un incremento de casi el 100% en relación a la misma estadística relacionada con el primer semestre del año pasado, cuando la cantidad de avisos fue de 6.400, aproximadamente.

Sin embargo, si bien es cierto que las nuevas gestiones municipales, como Guaymallén y Luján, han emprendido proyectos de integrales de limpieza ciudadana, éstos parecen ser insuficientes ante la irresponsabilidad de los desaprensivos que ensucian y pocas veces son sancionados.

La mugre como fuente de trabajo

Otro indicativo de que los basurales atraviesan hoy sus “días de oro” es la actividad de trabajo en estos espacios. Según pudo comprobar este medio, en la provincia hay como mínimo 200 familas dedicadas a juntar lo que otros no reciclan. “La mayoría de estas personas trabajan con carretelas de tracción a sangre. Se trata de gente muy pobre que hace trabajos inhumanos para poder vivir. El Gobierno debería erradicar totalmente los basurales y reubicar a estas personas”, comentó Juana Bastías, activista de la ONG Mendoza Siempre Verde, quien además trabaja ofreciendo talleres gratuitos de reciclaje en zonas vulnerables.

En este punto, lo más preocupante de los basurales en relación con la gente que trabaja en ellos, son los menores que, a diario, “colaboran” en este tipo de tareas insalubres. “Todos los días se ven chicos juntando vidrios, separando cartón, recogiendo plástico y comiendo en estos espacios. Ellos lo hacen por las pocas monedas que les da una chacarita que está acá cerca, pero la verdad que acá todos saben y no dicen es que trabajan para un adulto que nunca está presente en El Pozo”, dijo Alicia Rosales, vecina del barrio Campo Pappa.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano

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