Bache calle

mayo 17, 2016 9:51 am

Circulando por Mendoza y sus alrededores la vista no puede levantarse de la calle, a riesgo de dejar medio tren delantero en un bache. Eso en los lugares donde hay calle, porque hay zonas donde ésta ha desaparecido, como algunas arterias de Guaymallén o Las Heras. De ahí que para algunas administraciones eso se ha transformado en la primera urgencia. La parábola sirve también para la administración económica provincial. Lejos de pensar en el crecimiento y las obras, el tapar los baches históricos aparece como la primera de las obligaciones. Esto quedó claramente de manifiesto luego de la misión internacional de Martín Kerchner, que culminó la semana pasada.

La provincia logró colocar un bono de 500 millones de dólares, con un plazo de ocho años, y a una tasa de 8,375 %. El periplo que llevó al ministro por Londres, Los Ángeles, Boston y Nueva York, recogió el interés de más de 200 oferentes, y las ofertas superaron los dos mil millones. Por el gobierno fue leído como una evidencia de la confianza mundial en el nuevo ciclo político argentino y destacaron especialmente que fue sin haber utilizado como garantías de pago sus regalías petroleras o gasíferas. La movida mendocina anticipa salidas similares de las provincias de Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Salta, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ocurrió luego de que Neuquén lograra financiamiento por 235 millones de dólares, a una tasa superior a la obtenida por nuestra provincia. Para dar una referencia, la Nación emitió los bonos para pagar a los buitres a una tasa promedio de 7.3%

Pero el dato que marca la intensidad de los problemas en este territorio es que los fondos se destinarán a cubrir el déficit operativo anual, que arrastra desde las gestiones de los peronistas Celso Jaque y Francisco Pérez, y los vencimientos de deuda previa, mientras que en las otras provincias, según lo informado, destinarán los dineros de sus bonos a obras de infraestructura. El dinero fresco permitirá afrontar sueldos, vencimientos de deudas previas, y un alivio para el funcionamiento más o menos formal de la administración.

Por otro lado, la deuda provincial aumentó con estos compromisos en un 50%. De 14.500 millones de pesos a 21.750 millones de pesos, y en dólares de 1.000 a 1.500 millones, sumando riesgo en caso de devaluación. Sigue habiendo arrastre de los endeudamientos contraídos por Pérez, Jaque y hasta Lafalla, con un ciclo vicioso que parece no tener fin, máxime teniendo en cuenta el destino de los fondos. Las remanidas palabras “pesada herencia” cobran real magnitud a la luz de esta realidad.

La provincia, parece que por ahora, no podrá solucionar problemas de infraestructura crónicos, como los baches de sus calles, al menos con fondos propios, dependiendo para esto enteramente de fondos nacionales. El anuncio de Portezuelo del Viento con fondos nacionales, al igual que la autopista a San Juan, traen un poco de alivio, pero el grueso de los anuncios nacionales tienen por destino otras zonas. El Plan Belgrano no toca Mendoza, y otros grandes anuncios fueron para pampa húmeda y el litoral, por ejemplo las hídricas.

Es menester señalar que también, para que lleguen las soñadas inversiones extranjeras, hay que garantizar logística, comunicaciones e infraestructura de un nivel aceptable, muy lejanas a la realidad, y los dilemas se multiplican: una administración que debe tapar históricos baches no tiene fondos para hacer las obras que atraigan los fondos necesarios para el desarrollo.

Entonces, la Mendoza de los baches sigue siendo el nudo difícil de desatar. Años de errores necesitarán también años de aciertos, y el tiempo apremia.

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