islamofobia

enero 8, 2015 1:13 pm

En Alemania se viven tiempos complicados en lo que respecta a sus habitantes de credo musulmán, y el atentado islamista de este pasado miércoles en París está contribuyendo a enrarecer aún más el ambiente. Un estudio elaborado por la Fundación Bertelsmann muestra que el 57% de los encuestados ve una amenaza en la religión de Mahoma, el 40% dice sentirse como extranjero en su propio país y un 24% vetaría cualquier tipo de beneficio inmigratorio para los musulmanes.

“La islamofobia ha crecido mucho en Alemania. A ello contribuye la imagen que dan los medios, que destacan el factor religioso en las noticias negativas, mientras que este aspecto se obvia cuando un musulmán aporta algo positivo a la sociedad”, asegura Kai Hafez, profesor de la Universidad de Erfurt y autor de la encuesta.

El informe de Bertelsmann muestra las dificultades que tiene gran parte de la sociedad alemana para diferenciar entre los musulmanes integrados y los salafistas. Pero este no es un problema tan solo alemán. “Es algo que observamos en todos los países europeos, pero en distintos grados. La islamofobia es mayor en Alemania o España, mientras que en Reino Unido o Francia las encuestas muestran que está menos extendida”, señala Hafez.

El brutal ataque a la redacción de Charlie Hebdo fomentará los prejuicios contra una comunidad que en Europa supera las 20 millones de personas. Pero el coautor de la encuesta, realizada el pasado mes de noviembre a un millar de ciudadanos no musulmanes, asegura que, pasado el shock inicial, este tipo de atentados no provocan un vuelco en la opinión pública. “Vimos algo parecido tras el ataque del 11 de setiembre de 2001 a las torres gemelas de Nueva York. Pasado un tiempo no hubo un cambio profundo en la visión que tienen los alemanes sobre el islam”, continúa.

Los alemanes , 81 millones de ciudadanos, de los que cerca de cuatro son musulmanes, en su gran mayoría de origen turco, han presenciado alarmados en los últimos meses cómo medio millar de ciudadanos han viajado a Siria o Irak para participar en la yihad. Y el creciente número de refugiados que llega al país, el año pasado fueron 200.000, el nivel récord de los últimos 20 años, ha ocupado gran parte del debate político y ha generado protestas en algunas ciudades.

Un dato esperanzador es que los prejuicios contra los musulmanes son menores entre las nuevas generaciones. “La convivencia entre los jóvenes en escuelas, equipos de fútbol o en el tiempo libre contribuye a mejorar la convivencia. También hemos detectado que la islamofobia es menor entre los ciudadanos con más estudios, pese a que un 40% de los titulados universitarios ve al islam como una amenaza”, concluye el experto. El estudio muestra que mientras el antisemitismo o la xenofobia hacia otros colectivos disminuye, los prejuicios contra musulmanes y romaníes aumentan.

 

 

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