mozo

septiembre 17, 2016 12:05 pm

Llega el momento de pagar la cuenta y comienza el debate: están los que desean dejar propina y aquellos que se rehúsan. Dentro del primer grupo, se encuentran los que difieren entre sí respecto a porcentajes o sumas; dentro del segundo, a los que se escudan en que la propina “no es necesaria” o “está dentro del sueldo del mozo”. En ese sentido, Guía Oleo realizó un análisis con todo lo que se debe tener en cuenta al momento de tomar la decisión.
La realidad es que, le guste a quien le guste, la propina es casi un derecho del mozo por prestar un servicio. El mozo es intermediario entre el comensal y la cocina; es quien no sólo lleva la orden sino que asesora al indeciso, coordina la entrega y el pago del producto, y es el responsable de satisfacer las necesidades del cliente desde el momento en que ingresa al establecimiento hasta que lo abandona.
Dejar propina no es arbitrario: es parte de la experiencia de sentarse en una mesa o barra de restaurante. Lo que sí es discutible es el porcentaje que corresponde; se puede desglosar la propina en una serie de ítems a cumplir que definan el número “justo”, o no dejar en caso de que el servicio sea paupérrimo. Lo que es indiscutible es que es un monto “extra” a contemplar a la hora de salir a comer.
El cubierto y el servicio de mesa no son la propina. Si los platos son caros o pequeños, si la panera no abunda, si la decoración es insulsa y los manteles de color odioso, no es culpa del mozo. En tanto el mozo cumpla con el servicio de atender y cuidar a su cliente en lo que le compete, merece, al menos, un 10% del total de la cuenta.

Elementos sugeridos a tener en cuenta a la hora de dejar propina:
Buena predisposición;
Rapidez;
Amabilidad en el trato;
Recomendaciones oportunas.

Fuente: Infobae.com

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