CROSTIANOS EN IRAK MODIFICADO

diciembre 27, 2014 8:44 am

El lamento de Ghassan, un cristiano caldeo de 40 años que vive en una húmeda habitación en Bagdad con su familia tras huir de las persecuciones de los yihadistas en el norte de Irak no deja cabida para interpretación alguna.

Antes, Navidad era uno de los momentos destacados del año para Ghassam y sus más cercanos, ahora sostiene que la misma es un mero recuerdo, “Ya no hay Navidad aquí” sostiene el caldeo. “Era la vida, una fiesta con gusto y sentido”, se acuerda. “La preparábamos con cuidado”, añade su esposa Basma, de 27 años. En su casa, decoraban el árbol de Navidad y la víspera del 25 de diciembre cenaban en familia y se reunían después en la misa de medianoche.

Pero este año “no hay celebración, ni para los adultos ni para los niños”, se quejaba el padre de familia.

Porque, como miles de cristianos en Irak, Ghassan y sus tres hermanos tuvieron que huir con sus mujeres y sus hijos de Al-Qosh. Esta ciudad de la provincia de Nínive fue conquistada por el Estado Islámico tras una larga ofensiva que le permitió tomar el control de Mosul, la segunda ciudad de Irak, desde junio.

La huida condujo a la familia de Ghassan al Kurdistán iraquí y después a la capital iraquí, donde fue acogida este mes en una escuela próxima a la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Ghassan, su mujer y sus dos hijos comparten habitación con su hermano, su cuñada y sus cuatro hijos. Los otros dos hermanos y sus familias conviven en otra sala. Las ventanas están recubiertas de viejos pedazos de tela, los muros son grises y las colchonetas se apilan en el suelo con numerosos zapatos.

La comunidad cristiana de Irak, una de las más antiguas del mundo, cuenta con más de un millón de fieles, de los que más de 600.000 vivían en Bagdad antes de la invasión estadounidense de 2003. El país se convirtió en un campo de batalla entre insurgentes y tropas extranjeras antes de caer en una guerra sectaria en la que los cristianos, asociados a los “cruzados” occidentales, están en el punto de mira.

Los yihadistas del EI han alertado a los cristianos que serán asesinados si no se convierten al Islam. Por ello, la mayoría, sobre todo de Mosul, han huido de sus casas, que han sido confiscadas por la facción extremista.

Reunidos el jueves por la mañana para la misa de Navidad en la iglesia de la Ascensión en Bagdad, los fieles reconocieron “no tener el corazón de fiesta”. “¿Cómo ser felices cuando miles de nosotros viven en condiciones tan precarias en escuelas y campos?», señaló una fiel cristiana, Rayan Dania Sabri al final de la misa.

Dejá tu opinión

comentarios