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septiembre 8, 2016 10:53 pm

El polaco Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha pedido hoy a Theresa May en Londres que “por interés de todos” invoque inmediatamente el artículo 50 que iniciará la salida del Reino Unido de la UE, algo que May ya ha dicho que no hará en lo que queda de año. En un desayuno este jueves en el 10 de Downing Street, el dirigente de la UE también le recordó que “para iniciar las negociaciones necesitamos una notificación formal del Reino Unido, y con eso quiero decir el artículo 50”.

May, que no ha fijado todavía una estrategia clara, más allá de su muletilla de “Brexit significa Brexit”, le respondió que quiera una negociación “suave” con Europa. Donald Tusk fue el primer ministro de Polonia entre 2007 y 2014. Los polacos son hoy la comunidad foránea más numerosa en el Reino Unido y están sufriendo episodios de acoso tras el triunfo del Brexit en el referéndum. El más grave se produjo hace solo dos semanas, cuando un grupo de pandilleros de la pequeña ciudad de Harlow mataron a golpes a un inmigrante que estaba comiendo una pizza tras escucharlo hablar en polaco.

La próxima semana, los líderes europeos celebrarán una cumbre en Bratislava para analizar el futuro de la UE a la que ya no acudirá el Reino Unido. Tusk comentó hoy en Londres que allí no se hablará de la negociación con el Reino Unido, dado que “no existe” mientras no se invoque el artículo 50, que iniciará las negociaciones de salida, de una duración de dos años.

Pero cuesta creerle. Sin duda Gran Bretaña será el elefante en la habitación, ausente pero muy presente en la reunión de Bratislava. El presidente del Consejo Europeo manifestó a la primera ministra que los otros 27 socios de la Unión están esperando que active la salida. También se mostró convencido de que al final del proceso se buscará la relación más próxima posible.

El pasado miércoles en el Parlamento, hablando sobre la formalización del Brexit, May advirtió que “no tomaremos una decisión hasta que estemos preparados ni comentaremos cada giro y detalle de la negociación”. Pero se percibe que el Brexit va a darle muchos dolores de cabeza. Esta semana, en la cumbre del G20 en China, Obama le volvió a recordar que el Reino Unido tendrá que ponerse a la cola para negociar un tratado de comercio con Estados Unidos, pues tienen prioridad las negociaciones en curso con los países asiáticos y la UE, aunque Hollande pretende torpedear estas últimas. Por su parte Japón le entregó un largo y detallado escrito exigiendo garantías de que las empresas niponas en Gran Bretaña podrán seguir operando con normalidad en la UE tras el Brexit.

En el G20, May también derribó tres promesas estelares de la campaña del Brexit que protagonizó Boris Johnson. Lo más notable fue su rechazo al carnet por puntos al estilo australiano para controlar la inmigración, una propuesta estelar de los “brexiters” que May tachó de inoperativa. La primera ministra también desmintió que vaya a haber cien millones más para la sanidad pública tras dejar Europa, que era la promesa falaz que engalanaba el autobús de campaña de Boris Johnson. Por último, negó que el Brexit vaya a permitir bajar el IVA de los combustibles.

Cada vez se ven más claras las disensiones internas en el Gobierno. En el seno del ejecutivo se vive una sorda disputa entre los ministros brexiters (Davis, Liam Fox y Boris Johnson) y los “posibilistas” que creen que hay que buscar una solución moderada que preserve el pasaporte europeo de la City de Londres. May asegura que el artículo 50 podrá activarse sin pedir la aprobación de los Comunes y remarca que no habrá un segundo referéndum.

 

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