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septiembre 9, 2016 8:00 am

Maestras y pediatras del Centro de Salud Nº 17 denunciaron ayer situaciones de pobreza extrema en Las Heras, específicamente en los alrededores del basural ubicado en El Borbollón.

Las denuncias a la prensa se originaron luego de que tres bebés perdieran la vida en circunstancias ligadas a la desnutrición y a las enfermedades que pululan en uno de los sectores más desprotegidos del territorio provincial.

Sociedad Adormecida

La muerte prematura de tres niños con pocos meses de vida, en menos de 30 días, destapó una vez más la situación de vulnerabilidad en la que viven 105 familias del barrio Santo Tomás de Aquino, del distrito lasherino.

Verónica Herrera, directora del jardín maternal Manaslú, perteneciente a la fundación Cuyum EPAIN (Educación, Promoción y Asistencia Integral al Niño), dijo al respecto: “La sociedad está adormecida y no hace nada. Acá son más de 100 las familias que trabajan en la basura, recolectando, clasificando y vendiendo residuos. Pero como todos sabemos, la basura trae enfermedades, como la neumonía. Mientras tanto, la gente sigue viviendo de lo mismo aunque su situación es mejor que años atrás. Pero lo cierto es que siguen siendo comunidades que mueren jóvenes. Los niños tienen que lograr rápidamente defensas, si no, viven enfermos en un área donde el agua no es potable del todo porque las napas de la zona están contaminadas. Esto sin dudas responde a un montón de falencias por parte del Estado que no solo son de ahora, son históricas”.

La docente advirtió: “Tenemos que hacer un relevamiento porque la villa ha crecido ampliamente. Hace poco estuvimos caminando el barrio y nos ha sorprendido la cantidad de módulos –casas precarias donde viven los recuperadores urbanos– y familias nuevas que han llegado hasta acá. Son aproximadamente 1.100 los chicos que están en la zona, todos menores de 13 años, muchos de los cuales trabajan en la basura”.

Respecto de los más pequeños, Herrera detalló: “En el jardín tenemos 65 niños de entre 45 días y 3 años, a los que nosotros recibimos desde antes de los 45 días. La sala de lactantes tiene 13 niños y están con sus mamás dentro del jardín; también tenemos mamás jóvenes, muchas en estado de desnutrición severa.

Por otra parte, y en sintonía con las declaraciones de Herrera, otro testigo –en este caso un pediatra del centro sanitario más próximo, que prefiere no dar su nombre por temor a represalias laborales– dijo: “Es una lástima lo que está sucediendo. Soy pediatra, trabajo en un centro de salud y cada vez veo más casos de desnutrición. No me sorprende lo de El Borbollón. Es un problema muy viejo”.

Problema histórico

La respuesta del Gobierno llegó en la voz del director Regional Metropolitana Norte, Raúl Salvatore, quien asumió las recientes muertes de los menores y comentó que “históricamente El Borbollón y El Algarrobal son zonas carenciadas, de bajos recursos. El tema acá son las muertes. Cuando surge una mortalidad infantil de esta magnitud se gatilla toda una red de sistema, lo que nos enseñó a fortalecer la interacción entre los profesionales y los pacientes”.

Finalmente, Salvatore confirmó que los tres decesos han sacudido fuertemente al sector de Salud y generaron reflexión sobre el vínculo de la cartera con los pacientes, que son parte del sistema vulnerable de El Borbollón.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano

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