jungla-de-calais

octubre 24, 2016 8:15 am

La evacuación organizada del campo de refugiados de Calais, el mayor y más inflamable de Francia, ha comenzado este lunes a las 08.00 hora local (06.00 GMT) con largas colas frente al centro de gestión abierto por las autoridades galas. Provistos de maletas y de todos los utensilios que poseen, numerosos inmigrantes, la mayor parte afganos, eritreos y sudaneses, han empezado a llegar al lugar desde la madrugada.

Según cifras oficiales, 6.486 refugiados (africanos, afganos, sirios e iraquíes en su mayoría) serán trasladados a 287 centros de acogida y orientación (CAO), repartidos en todo el territorio nacional. El ministerio del Interior no desea comunicar con precisión dónde se encuentran tales centros, de los que todo se ignora, salvo su coste material: “El alojamiento y comida costará 20 euros por cada refugiado”.

Al menos, 1.250 policías, gendarmes y fuerzas de antidisturbios controlarán el traslado a los 60 autobuses de 50 plazas cada uno que desalojarán a los inmigrantes en varios viajes de ida y vuelta a lo largo de seis o siete días. Los primeros disturbios se produjeron en la noche del sábado cuando un grupo de refugiados, (afganos la mayoría, lanzaron piedras a la policía que respondió con gases lacrimógenos).

La inmensa mayoría de los refugiados instalados en “La Jungla” desde hace años, nunca ha deseado ni desea quedarse en Francia, donde se saben mal recibidos y víctimas del racismo. La gran mayoría de ellos intenta entrar en el Reino Unido, donde creen que les será fácil encontrar un trabajo. Muy pocos de ellos lo han conseguido hasta ahora. “La Jungla” es el último nombre de los cuatro campamentos desmantelados en las cercanías de Calais desde 1999.

El desmantelamiento de “La Jungla” no pone fin a la crisis nacional de los refugiados, pero sí intenta “diluirla”. Un 58% de los franceses se dicen hostiles a la instalación en el territorio nacional de nuevos campos de inmigrantes o refugiados, aunque ello suponga violar el compromiso de acoger, como el resto de los miembros de la UE, cuotas de desterrados del más diverso origen.

 

 

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