guardería

abril 30, 2016 10:28 am

El senador provincial Gustavo Arenas (FPV-PJ) presentó un proyecto de ley destinado a regular y ordenar jurídicamente el funcionamiento y las actividades de las guarderías de mascotas. Esta acción responde a las reiteradas denuncias sobre maltrato animal u otras irregularidades en las cuales se han visto involucrados algunos de esos prestadores, ya que no existe un registro oficial de ellos en la provincia.

La iniciativa, que consta en el expediente Nº67.638 del Senado, establece “el marco regulatorio de la actividad comercial contemplada bajo el rubro de guarderías de mascotas a fines de dar un ordenamiento a las mismas, asegurando la factible y armoniosa coexistencia de todos los actores y factores que la integran”. A este efecto, entiende como guardería de mascotas “al lugar donde se presta el servicio de recepción, alojamiento, manutención y cuidado de animales de compañía por un período de tiempo determinado y por cuenta y cargo de sus propietarios o poseedores”.

Con ese objetivo crea el Registro Provincial de Guarderías de Mascotas, bajo la órbita de la Dirección de Ambiente, dependiente de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia, y ordena que las autorizaciones para ser prestar ese servicio contemplarán que los interesados cumplan “con los requisitos mínimos de infraestructura que determine la reglamentación, los que deberán asegurar el pleno bienestar de los animales, procurando su adecuada alimentación, alojamiento y condiciones sanitarias”.

La propuesta manda también que “las guarderías de mascotas deberán estar cubiertas por un seguro de responsabilidad civil que cubra los daños ocasionados a terceros” y que “los establecimientos deberán contar con la asistencia de un médico veterinario inscripto en el Colegio Veterinario de Mendoza, que se hará responsable del estado sanitario de los animales”.

Penas contra la crueldad animal

El proyecto presentado por el legislador justicialista se basa en Ley Nacional Nº14.346 de Protección Animal, sancionada por el Congreso en 1954 e incluida en el Código Penal, que tiende a satisfacer las necesidades naturales y el bienestar de las mascotas, así como a establecer las obligaciones de los poseedores de éstas. La propuesta fue realizada en el marco de la celebración en Argentina del Día del Animal, una costumbre que se concreta cada 29 de abril desde 1908.

Entre otras consideraciones, la norma nacional fija que “será reprimido con prisión de 15 días a un año el que infligiere maltratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales”. Señala que el maltrato se refiere a “no alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales domésticos o cautivos” y “azuzarlos para el trabajo mediante instrumentos que, no siendo de simple estímulo, les provoquen innecesarios castigos o sensaciones dolorosas”.

Este concepto también abarca “hacerlos trabajar en jornadas excesivas, sin proporcionarles descanso adecuado, según las estaciones climáticas; emplearlos en el trabajo cuando no se hallen en estado físico adecuado, estimularlos con drogas sin perseguir fines terapéuticos y emplear animales en el tiro de vehículos que excedan notoriamente sus fuerzas”.

Simultáneamente indica que los actos de crueldad son “practicar la vivisección con fines que no sean científicamente demostrables y en lugares o por personas que no estén debidamente autorizadas para ello, mutilar cualquier parte del cuerpo de un animal, salvo que el acto tenga fines de mejoramiento, marcación o higiene de la respectiva especie animal o se realice por motivos de piedad, e intervenir quirúrgicamente animales sin anestesia y sin poseer el título de médico o veterinario, con fines que no sean terapéuticos o de perfeccionamiento técnico operatorio, salvo en casos de urgencia debidamente comprobada”.

Asimismo, además incluye “experimentar con animales de grado superior en la escala zoológica al indispensable según la naturaleza de la experiencia, abandonar a sus propios medios a los animales utilizados en la experimentación, causar la muerte de animales grávidos, cuando tal estado sea patente en el animal y salvo en el caso de las industrias legalmente establecidas que se fundan sobre la explotación del nonato; lastimar o arrollar animales intencionalmente, causarles torturas o sufrimientos innecesarios, o matarlos por el sólo espíritu de perversidad, y realizar actos públicos o privados de riñas de animales, corridas de toros, novilladas y parodias, en que se mate, hiera u hostilice animales”. La norma fija que se debe denunciar cualquier acto de ese tipo ante la Policía. / Fuente: Prensa del senador Gustavo Arenas

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