Inundacion

mayo 3, 2016 8:30 pm

De una ciudad a otra, los problemas se repiten: agua y barro en el interior, humedad en las paredes, instalaciones eléctricas y caños de agua que no funcionan, cloacas y baños tapados; además de que muchas viviendas fueron objeto de robos.

La bajante del río Gualeguaychú permitió acelerar, en Entre Ríos, el operativo retorno. El director de Defensa Civil de esa ciudad, Daniel Hernández, confirmó que la comuna está desplegando un operativo de limpieza y acondicionamiento de los espacios donde el agua se va retirando, que se traduce en el lavado y desinfección de las calles y viviendas inundadas. “Al ir bajando las aguas, van quedando barros contaminantes que son lavados y posteriormente tratados con agua clorada para su desinfección”, explicó.

José Rodríguez, uno de los afectados por la creciente, reconoció hoy a Télam que “la vuelta a casa supone duplicar las medidas de prevención para evitar las infecciones y la proliferación de enfermedades, porque entramos en contacto con las bacterias que viven en el barro y la humedad y que, mayormente vienen de los residuos cloacales y de los pozos negros que se desbordaron por la crecida”.

“Todas nuestras cosas quedaron bajo el agua”, se lamentó Carlos Ramírez, otro vecino evacuado. “La cocina, la heladera, las camas, toda mi casa se inundó y acá estamos con mi familia, mi mujer y mis cuatro hijos tratando de ordenar y limpiar el barro que quedó adentro. Ahora viene la etapa de la recuperación de lo que se pueda salvar y, de empezar de nuevo en lo que hemos perdido”.

Rosa, vecina del Barrio Munilla de Gualeguaychú que también sufrió la inundación, dijo que espera ansiosa volver a casa. “Llegue descalza al centro de evacuados”, cuenta la mujer, a la que la crecida no le dio tiempo ni siquiera de buscar zapatos, “A pesar de que nos trataron muy bien y nos dieron alimentos, medicamentos, abrigo y ropa, ya me quiero volver a mi casa”.

En una recorrida de Télam por las zonas más afectadas del conurbano oeste de Santa Fe capital, los vecinos expresaron su preocupación por la situación por la que atraviesan, desde ya hace cinco meses, y que incluyeron inundaciones por crecida de ríos, fuertes tormentas con caída de árboles, rotura y voladura de techos y cortes de cables de luz, además de las intensas lluvias que en algunas zonas superaron los 500 milímetros y dejaron anegados los accesos a los barrios.

Del Club Excursionistas Unidos, a la vera del riacho Santa Fe, en la Vuelta del Paraguayo, solo queda devastación: el gran cartel de ingreso yace entre árboles caídos, el playón polideportivo aún tiene más de un metro de agua estancada y barrosa, adonde hasta hay peces. Al panorama desolador se suman vidrios rotos y techos destrozados. Solo quedan en pie algunos galpones adonde se guardaban lanchas y canoas.

En Alto Verde, más de 300 personas siguen alojadas en refugios. “Vamos todos los días en lancha hasta nuestra casita”, cuenta María, una vecina de Vuelta del Paraguayo que aún no logró regresar a su hogar, “Tratamos de controlar lo poco que nos queda, nos robaron mucho, en todo este tiempo vivimos como podemos. Queremos volver a casa, pero no podemos: hay mas de un metro de agua, no tenemos luz, ni agua, tal vez dentro de un mes termine de bajar el agua”. El tema inseguridad es una constante: “Todos los vecinos están preocupados, vivir en este refugio es peligroso, nos juntan con gente de otros barrios que son violentos.

No sé como vamos a salir de esto, la situación nos sobrepasó, estamos luchando, enfermos, muy desanimados y sin esperanzas”.

“Gracias a Dios hace unos días que hay sol, como se puede ver, la gente saca todo al aire libre para que se seque, pero conseguir comida, o salir a trabajar es muy complicado”, explicó Roberto, vecino del barrio Guardia Vieja.

En el Chacho, la crecida del Paraná afectó a las localidades ribereñas de la provincia durante los últimos cinco meses. El retroceso de las aguas en los últimos días ha ido permitiendo el lento regreso a sus hogares de la mayoría de los evacuados. Pero volver a casa es enfrentar la realidad de lo que el agua dejó y se llevó.

Silvio Pérez, del barrio San Pedro Pescador de la localidad de Colonia Benítez, encontró su hogar “lleno de palos y basura que trajo la correntada; vine a ver que podía rescatar solamente porque mi idea es no volver a esta zona e instalarme en una zona más alta”. Dice no recordar una inundación tan prolongada. “Pude armarme un ranchito con un par de chapas” que entregó el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, explicó a Télam, “pero tuve que levantarlo nuevamente en varias oportunidades producto de las tormentas. Ahora estamos mejor, por lo menos no llueve y algunos pudieron volver a sus casas”.

La mayoría de los vecinos del barrio son pescadores, que necesitan -por su actividad- vivir cerca de la costa. Sin embargo, el avance del río que socava el terreno es un peligro constante.

En diciembre pasado, el jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña, en su visita a la provincia ante la emergencia por las inundaciones, sobrevoló el barrio junto al gobernador Domingo Peppo, quien luego de la recorrida comprometió la realización de las obras de defensa./Télam

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