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mayo 24, 2016 4:05 pm

Foto Gentileza Siente Mendoza

Cuando alguien dice que “cada familia es un mundo”, nos sumerge en el misterio de conocer a esos vínculos familiares que tejen la estructura.

En Nunca estuviste tan adorable, el espectador se entromete en el living de un departamento en donde transcurrirá esta historia, una comedia con tintes trágicos y un texto con el que más de uno se debe haber sentido identificado, incluso el autor, ya que Javier Dolte lleva a las tablas su propia historia familiar. El teatro Quintanilla recibió el reestreno de esta versión local que estará en cartel el próximo sábado y el 4 de junio.

Blanca es una mujer muy autoritaria, siempre hay que hacer lo que ella dice, cuándo y cómo lo tiene estipulado. Silvia del Castillo logra, a través de su interpretación, un protagonismo absoluto. Salvador (Enrique Vergara Orellana) es su marido, a quien ella ignora completamente, y no le oculta los regalos que recibe de otros hombres.

Noemí (Claudia Racconto) es la hija menor y quien se rebela ante la figura insensible de su madre y los patrones de los que busca huir. Rodolfo (Gonzalo Bendelé), su otro hijo, sufre el asfixio emocional de Blanca. Ellos buscarán diferenciarse de sus padres.

Marta es la vecina de Blanca, quien padece sus propias penas y las ahoga en ginebra. Pero tiene su costado maternal y a través del humor condimentará este entramado familiar. Marina Bloin se luce en esta interpretación, provocando las risas más espontáneas de los espectadores, y también sensibilizándolos con su historia.

Racconto y Bendelé irán luciéndose en su actuación, sumado a Horacio Ferrer, lograrán conformar una estructura familiar moderna con sus propias complejidades.

La historia es bien llevada, sobre todo por Del Castillo y Bloin, quienes atraviesan el paso del tiempo de acuerdo a como vivieron toda su vida. Logran los aplausos más calurosos en el saludo final y además,enriquecen a sus personajes con sublimes intervenciones.

Los patrones, muchas veces, nos acompañan sin que nos demos cuenta. Y, aunque queramos, no podemos dejarlos atrás./Fernanda Verdeslago.

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