escuelas mendoza

octubre 15, 2015 7:00 pm

Un relevamiento de casos publicados en medios radiales, televisivos y gráficos desde el 14 de septiembre a la fecha, realizado por El Ciudadano en colaboración con padres de alumnos, da cuenta de una preocupante situación: a un año de que el SUTE denunciara unas cien escuelas en estado edilicio “crítico”, el panorama, lejos de mejorar ha ido empeorando al son de la falta de fondos en el final de la gestión de Francisco Pérez.

El listado es largo y las denuncias, por deterioro habitacional de los establecimientos, se acumulan en el correo de lectores de este y otros medios. Padres que se movilizan a la Casa de Gobierno, alumnos que no quieren entrar al aula por miedo a que se les caiga el techo encima, profesores que dictan clases al aire libre y especialistas que advierten con rigor científico antes de que ocurra una tragedia, son parte de una realidad que ya no se puede esconder más: se necesitan nuevos edificios escolares y muy poco han hecho las últimas gestiones al respecto.

En total serían, como mínimo, unas sesenta las escuelas denunciadas por “mal estado” edilicio durante el último mes. La mayoría de estos reclamos se formalizaron en la Dirección General de Escuela tras el último terremoto en Chile. A raíz del fenómeno natural se revisaron varias escuelas antiguas, y si bien el propio Estado asegura que son habitables, tanto alumnos como maestros y padres señalan que en esas condiciones no se puede dictar clases.

En el desglose de casos aparecen algunas curiosidades, como la escuela Eduardo Rojas, de la Cuarta Sección, en donde los chicos tienen recreo en la vereda porque se les hunde el patio. O el colegio Bruno Morón, en Guaymallén, en el que durante varios días los alumnos tomaron apuntes al aire libre por miedo a unas grietas que aparecieron en dos paredes del edificio.

“Como padres no sabemos a dónde recurrir. Cuando viene alguien del Gobierno nos da la razón y dice que las escuelas son viejas, pero no hacen nada por resolver el tema. Mientras tanto los chicos, como siempre, están en el medio de la tormenta y el miedo de mandarlos a la escuela ha crecido con los últimos temblores”, comentó Javier García, padre de dos chicos que hasta hace poco estudiaban en la escuela José Bruno Morón.

Los casos más urgentes

Escuela B. Morón: sin clases desde hace 11 días y todas las aulas inhabitables

“La escuela está inhabitable, incluso lo declaró Defensa Civil y los ingenieros del SUTE. Se está partiendo al medio, se han abierto grietas y ha cedido el terreno. Esto es muy riesgoso. Pedimos que nos busquen un lugar para que terminen el ciclo”. Abigahil Segovia, madre.

Escuela  Juan G. Las Heras: sin salidas de emergencia y grietas estructurales

“El lugar no tiene salida de emergencia y desde el último sismo (el 16 de septiembre) se profundizaron las fallas edilicias que ya tenía. La escalera central se está despegando del edificio y a la galería se le vino abajo la mampostería”. Julián Armesto, arquitecto y padre.

Escuela Gral. Gutiérrez (Lavalle): el techo se viene abajo y no tiene cierre perimetral

“Es una vergüenza. El techo en cualquier momento se cae, hay que hacerlo todo nuevo. Pedimos que no vengan y hagan remiendos como han hecho otras veces”. Analía Pérez, mamá de tres alumnos del colegio más importante de Lavalle.

Escuela Cnel. Olazábal  (Luján): tres aulas con peligro de derrumbe

Igual que en otras siete escuelas, los daños se profundizaron por el último terremoto en Chile. Desde Infraestructura cerraron las aulas más dañadas y dicen que en las demás habitaciones se puede estudiar. Los padres prefieren no creer y los ausentismos crecen día a día.

Escuela Federico Moreno (Ciudad): 16 días sin clases y protestas de padres

“Reclamamos un edificio nuevo. Nuestros hijos están sin clases desde hace 16 días, porque fue clausurada por la DGE. No hay baños, no hay agua, no hay cloacas, las paredes se están cayendo a pedazos y por supuesto tampoco hay clases”. Marcos Aguilera, padre.

Escuela Bombal (Ciudad): cableado expuesto, grietas y aulas clausuradas

Casi todas las aulas presentan grietas y una de ellas fue clausurada en 2010 por problemas estructurales y nunca fue abierta. El salón principal también está clausurado. “En el aula de computación, los chicos tuvieron clases al lado de cables pelados”. Andrea Torres, madre.

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