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septiembre 21, 2015 9:04 am

Más de 10.000 argentinos contribuyeron a establecer un récord de asistencia en mundiales con 89.019 espectadores en el mítico estadio londinense. Al final, aplaudieron a los Pumas, que jugaron un gran primer tiempo en el que asustaron a los All Blacks. La ilusión de alcanzar una actuación histórica en la Copa del Mundo todavía está viva, y más después del partido de hoy.

Los Pumas se mostraron nerviosos en los primeros minutos, algo esperable tratándose del debut mundialista. Siete penales en los primeros 20 minutos costaron nueve puntos en contra y una amarilla (a Pablo Matera, por matar el juego). Con el paso de los minutos, los argentinos empezaron a ajustar las piezas y a desplegar la estrategia que habían trabajado en la preparación: jugaban desde todos los lugares de la cancha, movían la pelota y embestían cuando el juego así lo requería.

A los 22, Senatore se escapó por la punta izquierda, Imhoff logró un buen quiebre por el centro de la cancha y Petti, el más joven del equipo, llegó al try filtrándose pegado al ruck. El dominio continuó y entonces quienes empezaron a cometer penales fueron los All Blacks. Así, McCaw y Conrad Smith vieron la amarilla y Sánchez estiró la ventaja a 13-9.

Luego de que Carter y Sánchez intercambiaran penales entre el final del primer tiempo y el comienzo del segundo, Nueva Zelanda tomó el control del partido. Empezó a atacar con los forwards, cuidó la pelota y avanzó. Aunque los Pumas tacklearon y tacklearon, el asedio se hizo incontenible y la carga los terminó quebrando. Cada vez que recuperaron la pelota, no supieron conservarla y los despejes no fueron buenos.

Así fue todo el segundo tiempo, un monólogo de los All Blacks. El ingresado Sonny Bill Williams marcó la diferencia y Nueva Zelanda consiguió dos tries (Aaron Smith y Cane). La diferencia no fue mayor porque los Pumas no se entregaron, pero las diferencias entre uno y otro quedaron en evidencia.

Ahora, los Pumas tendrán un corto período de recuperación, ya que el viernes se enfrentarán en Gloucester a Georgia, que con la victoria de ayer ante Tonga se convirtió en el principal rival de los argentinos en la lucha por clasificarse a los cuartos de final.

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