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enero 22, 2015 9:20 am

Con Rolando Castillo, o Roly, como lo conocen sus amigos, nos reunimos a dos cuadras de su radio, en el salón del Club de Leones del barrio Ruiz, que sirve por estos días de centro de recepción de donaciones. El calor aprieta, pero ahí también está, estoico, don Raúl Aciar, con la birome en una mano y el teléfono en la otra; no emula a Susana Giménez, Raúl esta llamando a amigos y conocidos para contarles de la campaña que lo tiene ocupado por estos días.

Tanto Roly como Raúl se conocen desde hace tiempo: son vecinos y han realizado acciones en conjunto. Es una de esas patriadas la que hoy los reúne bajo el sol de enero mientras muchos argentinos disfrutan de sus merecidas vacaciones y otros, también argentinos, padecen la falta de agua y alimentos, en fin, la falta de oportunidades.

Néstor, emblema de lucha
Tanto a Raúl como a Rolando, hoy los une la imagen de Néstor Femenía, el chico qom de tan sólo 7 años que falleció en Chaco el pasado 6 de enero, desnutrido y con tuberculosis. La noticia y el rostro de Néstor conmovió al país, se viralizó rápidamente a través de las redes sociales y durante varios días encontró a los argentinos sintiendo esa mezcla rara de tristeza y fracaso que no reflejó la versión oficial que dio el vocero Jorge Capitanich, ex gobernador de esa provincia, aludiendo a la muerte de este niño como un “hecho aislado”.

Para algunos, que la foto de Néstor invadiera las redes sociales fue una cuestión pasajera; para otros, en cambio, el punto de partida para ponerse en movimiento. Los protagonistas de esta nota están claramente incluidos en el segundo grupo.

El sueño de ‘roly’
Rolando Castillo es el dueño de FM León, del departamento Maipú, y quien ha puesto a disposición de la campaña el medio que posee desde hace 18 años. “Desde los 9 años que soñaba con tener una radio y poner música”, comenta, y tanto es así que fue el encargado de musicalizar su fiesta de egresados de la primaria.

Más tarde empezaría de lleno poniendo música con un ‘combinado’, para luego mezclar su trabajo, la música y, por supuesto, su gran pasión: la radio. El hecho de encarar y canalizar acciones solidarias a través de la radio no es nuevo para él ni para sus vecinos del barrio Ruiz.

“La primera campaña solidaria la hicimos para ayudar a Camila, una nena ciega de 2 años. Yo tenía un programa que se llamaba Vagabundos en la noche y su papá llamó desesperado, diciendo que mientras la familia había ido a festejar el Día del Niño al Parque, entraron ladrones a su casa y la habían desvalijado. Entonces iniciamos una campaña con 24 horas de programación en vivo, y gracias a esa movida logramos amoblarle la casa de nuevo a esa familia. Esa fue una de las primeras. Había mucha gente que laburaba de corazón, por eso se lograron cosas buenas…”, relata el maipucino.

Ítalo y Nilda, los padres de Roly, no sólo participaron activamente de estas actividades juntando donaciones, sino que en más de una oportunidad fueron los encargados de llevarlas hasta lugares muy alejados, como es el caso de la escuela Belén, en un pequeño pueblo de Catamarca. “Mis viejos siempre me han bancado en todas estas cosas”, cierra Roly, y ver a sus papás, ambos mayores, compartiendo la iniciativa en una calurosa tarde de verano, no hace más que reafirmar que lo siguen bancando.

Raúl, el camionero gaucho
Mientras hacemos historia, Raúl Aciar cuenta cómo se enteró de la muerte del pequeño Néstor: “La noticia me sorprendió trabajando en Buenos Aires. Había viajado en el camión con mi esposa y nos movilizó tanto la historia del nene que en un momento del viaje de vuelta le dije a mi mujer que me había quedado muy mal con esa noticia y que deseaba hacer algo”. Su esposa respondió que ella también, ¿pero qué? “No sé, pero yo voy a poner el camión a disposición para que llevemos cosas a esa gente”, resume Raúl.

Al día siguiente se encontró con Rolando y comentan lo mismo, pero lejos de quedarse en el lamento, se pusieron en movimiento. El camionero puso su herramienta de trabajo y también su entusiasmo, comenzando a redactar notas de pedido de colaboración y llevarlas a cuanto conocido tiene.

“Ando arriba del camión desde los 18 años, imagínese cuánta gente conozco”, dice, y también cuenta que por momentos se pincha un poco cuando ve que está difícil, pero un rato después recibe un mensaje o una llamada confirmando ayuda y vuelve a la carga.

El salón tiene el portón abierto y desde allí se ve el camión, estacionado enfrente, que este grupo de maipucinos se ha propuesto llenar para llevar a Chaco. De repente, por esa gran puerta ingresa una mujer: es Ángela Santos, más conocida como La Ñata. Ángela se gana la vida vendiendo ropa que compra en Buenos Aires, y según cuentan, es la primera en anotarse cuando ayudar a otro es la consigna.

Ñata sabe de sacrificios criando sola a sus hijos, a los que no sólo les dio la posibilidad de seguir una carrera universitaria, ya que también les enseñó a ser solidarios con los demás. La mujer viene de recorrer con un gran bolso, casa por casa, buscando alimentos no perecederos para cargar en el camión. “Algunos no me dieron nada y me trataron mal. A veces los que más tienen son los que menos ayudan; por suerte la gran mayoría ya me conoce que soy pedigüeña y colabora con lo que tiene a mano en sus casas”.

A medida que pasan los minutos el movimiento crece; se acercan vecinos a comentar que tienen que ir a buscar alguna donación, de vez en cuando suena el teléfono y del otro lado se percibe que una voz anónima compromete su ayuda. Gota a gota se forma el océano, dicen, y es lo que uno puede ver desde afuera cuando de trabajo en equipo se trata.

Cada uno de los que participan tiene su historia, sus actividades, sus penas, pero también se reconfortan con la sensación de no quedarse en el lamento y pasar a la acción. “Queremos llenar ese camión de cosas para llevar a todas esas familias que están olvidadas”, dicen, y en sus ojos se ve la incertidumbre pero por sobre todo la esperanza.

Ellos dicen que lo van a llenar de donaciones, y es cierto, pero también lo es el hecho de que ya lo llenaron de sueños.

Cómo ayudar

Los vecinos del barrio Ruiz están recolectando agua mineral, alimentos no perecederos, ropa, calzado y todo aquello que pueda ser de utilidad a una comunidad que se encuentra alejada de todo.
Los interesados en dar una mano pueden acercar su donación a la calle Ameghino 100 o al Club de Leones de la calle Independencia 93, del barrio Ruiz, Gutiérrez, Maipú.
Quienes desean dar una mano pero no tienen cómo acercar su donación, pueden comunicarse con los teléfonos 4975512 / 156390725 / Nextel: 149*2958.
La salida del camión está supeditada a que se llene por completo con la preciosa carga.

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