Paco Perez

octubre 5, 2015 3:50 pm

De a poco, viejos compañeros de andanzas van dejando en la soledad más profunda a Francisco Pérez, el único Gobernador desde el advenimiento de la democracia que condujo la Provincia sin un movimiento interno propio dentro de su partido, algo que lo jaqueó y lo hizo aparecer débil en su gestión, lo que termina por verse magnificado en el ocaso del mandato.

Poco a poco, muestran la hilacha haciendo leña del árbol caído. Son los mismos dirigentes departamentales que tiempo atrás no dudaban en adular a un conductor sin rumbo, como fue Paco Pérez. Son los mismos que ahora no sólo le dan la espalda, sino que salen a defenestrarlo públicamente.

Tarde se dan cuenta que fue elegido candidato entre gallos y medianoche en un hotel de la calle San Lorenzo, donde el histórico Chueco Mazzón lo bendijo para sorpresa de los caciques territoriales, dueños del poder político del justicialismo, entre los que había mejores figuras y con más poder político propio, como Adolfo Bermejo, por dar un ejemplo, que se quedó en la gatera en esa larga tarde-noche en la que decidieron ungir a Paco Pérez.

Recién ahora, y cuando está en el piso, el lasherino Rubén Miranda se atreve a criticar el mal manejo de las cuentas públicas, y ya tarde, acusa a Pérez de vivir una irrealidad y de su capricho de construir una Villa Olímpica y refaccionar la Mansión Stoppel, cuando esos $400 millones gastados pudieron tener otro destino, en vez de las dos “pirámides” con las que el Gobernador piensa quedar en la historia de Mendoza.

Triste final del gobierno justicialista, especialmente de Paco Pérez, que debe verse reflejado en la letra del tango que dice: “no me han dejado ni el pucho en la oreja, ya no me falta pa’ completar mas que ir a misa e hincarme a rezar.”…

Los mendocinos no deben olvidar

Se nota una actitud egoísta y hasta extorsiva de algunos legisladores que, en este momento de profunda crisis financiera y económica de la provincia, no hacen otra cosa que poner palos en la rueda para seguir complicando el ya de por sí desquiciado trance que atraviesa el final del Gobierno del cual ellos son parte.

Las críticas, en general, apuntan a Jorge Tanús, de quien muchos opinan que perdió la brújula y por eso fue uno de los que quisieron llevar agua a su molino, con el pretexto de ayudar al requerimiento de su intendente, Jorge Giménez.

Según se rumorea en los corrillos legislativos, el deseo de Tanús es tratar de convertirse en la cara visible de la futura oposición, pero por lo que demostró la semana pasada, su protagonismo no fue en beneficio de los mendocinos, sino para su propio posicionamiento, desde cualquier punto de vista una verdadera mezquindad política.

Igual de oportunistas resultan las declaraciones del legislador Cristian González, de Alvear, quien termina su mandato en diciembre y es otro de los que aprovechan la debilidad política de Paco Pérez para pegarle.

El joven diputado decía días atrás: “No pienso dar un cheque en blanco al próximo gobernador; Pérez hizo un pacto a oscuras con su sucesor”, olvidándose que Alfredo Cornejo no pediría “cheques en blanco” si las cuentas provinciales estuvieran equilibradas. Se olvida el legislador alvearense que el Gobierno del cual es parte deja una deuda que ni siquiera va a poder sanearse en los cuatro años de mandato de Cornejo. Pero también actúan así algunos que han sido partícipes de uno de los peores gobiernos de la historia provincial.

Por suerte, otros todavía tienen sentido de pertenencia y asumen sus errores. Son solidarios y trataron de ayudar en la aprobación del endeudamiento para no empeorar más la situación, intentando por lo menos que los dos meses que les quedan de conducción pasen del mejor modo posible.

Que el último apague la luz

A esta desbandada en el gobierno justicialista, donde se ven las defecciones de algunos compañeros de ruta de Pérez –quienes desde la Legislatura tratan todavía hoy de dejar tierra arrasada para el Gobernador electo–, se agregan las deficientes gestiones en las comunas de Luján y Guaymallén.

La situación en la tierra del Malbec es muy delicada. Según dicen varios lujaninos, en la comuna no hay camiones suficientes, con máquinas, herramientas y topadoras desmanteladas, una superpoblación de empleados y un rojo en las arcas de varios millones de pesos, entre otros problemas.

Solamente hay que transitar cualquier arteria de Luján para apreciar las bolsas de residuos acumuladas de varios días sin recolección, calles rotas, trabajos abandonados y sin terminar –como en la calle Pueyrredón, donde no pueden arreglar un puente desde hace dos meses– e inseguridad en aumento en todos los distritos.

La gestión de Carlos López Puelles les hace pensar a algunos en –como mínimo– una “ineptitud” del intendente, que aparece como imposibilitado de cumplir tantos requerimientos de solución a graves problemas, como los de sueldos y de servicios básicos.

“Pobre Omar De Marchi –dicen los vecinos–, le dejan una comuna a la miseria y tendrá que hacer malabares para mejorar la imagen de tan lindo departamento”.

Otro tanto ocurre con Luis Lobos en Guaymallén. El otrora “lobo feroz” no aparece, se refugia en el quinto piso del edificio municipal y no da la cara en momentos de gravedad extrema. Es como que a algunos políticos sólo les gusta aparecer en épocas buenas y en las malas se borran, algo que no debe ser así, ya que tendrían que terminar lo que empezaron.

Sin dudas, de ahora en más el problema será del intendente radical electo, Marcelino Iglesias, quien deberá sacar a flote un barco sobrecargado de empleados y con camiones rotos, entre otros graves problemas. Menos mal que muestra pasta como para manejar con carácter y fuerza esta situación de extrema dificultad.

Triste, muy triste despedida de un Gobierno que siempre hizo agua, situación de la que, parece, algunos recién se dan cuenta ahora.

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