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agosto 4, 2014 8:59 am

La llegada a la política mendocina del díscolo ministro de Salud produjo dudas de todo tipo; es que la forma de manejarse de Matías Roby es, para un político o sindicalista tradicional, prácticamente indescifrable. Los principales perjudicados de esta nueva manera de hacer las cosas han sido los gremios a los que afecta su cartera, quienes siguiendo fiel a su estilo, no escatiman agravios para con el funcionario, sin imaginarse nunca que del otro lado les responderían con la misma moneda.
La propia Raquel Blas, secretaria general de ATE, expresó durante la semana: “Yo pensé que era loca, pero la verdad que Roby me mató el punto”. Opiniones como estas son comunes en el ámbito de la salud, donde desde que asumió Roby han sido sorprendidos día a día, con idas y venidas, con suspensiones de médicos, descuentos de jornadas no trabajadas a sindicalistas o visitas sorpresas a centros de salud en lugares lejanos de la provincia. Todo un estilo, talvez demasiado confrontativo para alguien que quiere ser candidato a gobernador.

Tras los pasos de Don Pancho
La candidatura de Roby para el 2015, según sus leales, es un hecho y ellos mismos se encargan de divulgar sus aspiraciones. Algunos van más lejos y lo comparan con Don Pancho Gabrielli, quien cuando era funcionario de Vialidad Provincial aprovechó para recorrer la provincia de punta a punta. Además porque ambos han coincidido en la visita a un lugar tan distante de nuestra capital como La Jaula, el limite entre San Carlos y Malargüe, por la vieja ruta 40, la cual es apenas transitable.
Hasta ese recóndito lugar concurrió el ministro de Salud en una visita sorpresa para palpar de primera mano las necesidades de los lugareños. Luego fue el turno de Ugarteche, después Ñacuñán y seguramente continuará con esta nueva forma de desempeñar sus funciones, sin protocolo y con diálogo directo con la gente.
Sus principales colaboradores no se cansan de poner énfasis en que ningún titular de Salud ha recorrido e inspeccionado lugares tan lejanos como lo hace actualmente Roby, y eso que incluyen a todos los ministros desde la reinstauración de la democracia en 1983.
Desde la otra vereda, son muchos los que dicen que no es tarea de un ministro recorrer centros de salud. Que esas visitas sorpresa caerán por su propio peso cuando de tanto recibir quejas y necesidades de recursos, en algún momento no tendrá cómo responderlas y deberá seguir ejerciendo su función desde la calle Peltier.

El niño terrible
Sin duda alguna, se pueden decir muchas cosas de Roby, menos que pasa desapercibido, ya que su figura despierta odios y amores por partes iguales. Últimamente está sufriendo los embates de los gremios que lo acusan de mal desempeño en su función, mala praxis y otras tantas cosas a las que el ministro parece hacer oídos sordos, asegurando que no tiene nada que esconder, que no le teme a ninguna denuncia y dando por supuesto que son nada más que chicanas políticas sin sustentos ni pruebas.
De todas formas, Matías Roby le está sacando ventajas a otros alfiles de Francisco Pérez que también aspiran a la gobernación, como Marcelo Costa o Diego Martínez Palau. La gran duda es hasta cuándo resistirá tantos frentes abiertos el díscolo ministro. Según sus allegados tiene la piel lo suficientemente dura como para aguantar los cimbronazos lógicos de la política, y no se arrepiente de haber dejado la tranquilidad de la actividad privada, para dedicarse de lleno a la función publica en uno de los lugares más sensibles, como es el ámbito de la salud.
Por ahora cuenta con el –nada despreciable– apoyo de su amigo, nuestro Gobernador, y ya algunos empiezan a verlo con simpatía. Claro que otros dirigentes, sobre todo de la oposición partidaria, es decir los Azules y la Corriente Peronista, no piensan lo mismo y lo ven solo como una estrella fugaz que no perdurará mucho tiempo en el firmamento de la política mendocina.
Sin duda alguna, Roby –“el niño terrible”, como le dicen algunos– está en su salsa, se maneja como pez en el agua y habrá que esperar para ver si su estilo prende en la tradicional política mendocina y sus aspiraciones tienen bases sólidas.

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