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diciembre 1, 2016 2:14 am

Miles de personas se abarrotaron este miércoles por la noche en el estadio Atanasio Girardot de Medellín para rendir homenaje al Chapecoense, periodistas y víctimas de la tragedia aérea del pasado lunes, cuando el equipo brasileño llegaba a Colombia para enfrentar a Atlético Nacional por la final de ida de la Copa Sudamericana.

En el comienzo del homenaje fueron soltadas 71 palomas en el centro del campo para recordar a cada una de las personas fallecidas en el accidente, en el que además hubo seis sobrevivientes.

La multitud, vestida de blanco en su mayoría y con velas encendidas, guardó un minuto de silencio en memoria del “eterno chapecoense”. Y al finalizar el toque de corneta, en medio de lágrimas, los presentes rompieron el silencio y comenzaron a gritar “Vamos, vamos Chape”.

El estadio en el que el club brasileño debía jugar esta noche con el Atlético Nacional, en lo que sería la mayor hazaña deportiva de sus 43 años de existencia, se convirtió en un escenario de duelo, honor, solidaridad, homenaje y ejemplo.

A la hora programada para jugar el partido, los jugadores de Atlético Nacional ingresaron en el campo con un uniforme negro y llevando cada uno un manojo de flores. Al mismo tiempo que una banda militar interpretó una marcha fúnebre y se depositaban coronas de flores en el centro del campo.

En simultáneo, la afición del Chapecoense transformó la tristeza por haber perdido a la mayoría de sus futbolistas en orgullo a través de un homenaje lleno de esperanza celebrado en su modesto estadio Arena Condá, con capacidad para unas 19.000 personas.

De las 71 víctimas mortales registradas, 19 eran jugadores de la primera plantilla del Chapecoense, además de un gran número de directivos y prácticamente la totalidad de todo el cuerpo técnico encabezado por el entrenador Caio Júnior.

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