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septiembre 2, 2016 5:07 pm

A cuatro meses para que termine el 2016, nuestra provincia cosecha siete hechos, cuando el promedio anual de la década no supera los tres casos en promedio. Cada vez más gente comete el error de armarse para defender su hogar, pero en realidad está haciendo todo lo contrario.

La venta legal de armas para uso domiciliario aumentó un 20% durante este año. En Facebook, la venta ilegal se mantiene firme

La situación es alarmante y no existen registros estadísticos similares durante la última década: en Mendoza, en este año, murieron siete presuntos ladrones a manos de una persona que dice defender su hogar y su integridad física.

El reciente caso del médico Lino Villar Cataldo, quien en Buenos Aires mató a un ladrón cuando intentaba robarle su auto, reavivó una polémica atada al uso doméstico de los revólveres y pistolas.

Números escalofriantes

Si tenemos en cuenta que durante los últimos diez años el promedio fue de 2,5 episodios anuales, el fenómeno de justicia por mano propia seguida de muerte se triplicó durante este año. Inclusive, la triste marca actual podría aumentar, ya que faltan cuatro meses para que termine el año.

En el resto del país, el panorama no es muy diferente a lo que sucede en nuestra provincia. Por ejemplo, en Buenos Aires, sólo durante julio y agosto, al menos 15 personas que inicialmente fueron tomadas por delincuentes terminaron abatidas por sus víctimas. En esta región se viene registrando un caso cada 96 horas, revelaron fuentes judiciales, lo cual sólo es comparable al 2001, el peor de los últimos 50 años en materia de inseguridad, linchamientos, saqueos y justicia por mano propia.

Más pobres, más ladrones, más muertes

Uno de los mendocinos que más sabe sobre inseguridad es el ex funcionario radical Leopoldo Orquín. Por eso, El Ciudadano lo entrevistó para analizar en conjunto los datos recolectados a partir del registro periodístico de los cuatro diarios impresos más importantes de la provincia.

“El incremento de casos donde una víctima de robo se defiende de un delincuente y lo mata, se puede atribuir a tres causas importantes”, comenta Orquín, y luego detalla: “Primero, el aumento de los robos por la crisis económica que estamos viviendo. Durante el último tiempo, tanto el índice de pobreza como el de desocupación aumentaron y eso determina que mucha gente acuda a marginarse como delincuente. En segundo lugar, la droga. Diría que este flagelo es la causa principal. Los adictos buscan dinero para comprar, y bueno, se meten en las casas. En tercer lugar, durante los últimos años tampoco se ha puesto en marcha un plan integral de control de armas. La cantidad en las calles en sensiblemente superior (un 20%) a la de décadas anteriores. Inclusive, la venta legal se publicita libremente y tampoco está regulada”.

Después agregó que “la mezcla de esos factores da como resultado una sociedad que en su desesperación por estar más segura, comete el grave error de armarse para defender su hogar. Pero lo cierto es que no está física y psicológicamente preparada para manejar un arma. Además, no conoce las limitaciones legales establecidas en el Código Penal. Son normas muy complejas que admiten gran margen de error, por lo cual es posible que el ladrón termine como víctima y la víctima real como victimario, tras las rejas por homicidio”.

Finalmente, y a modo de brindar una solución, Leopoldo Orquín dijo: “En primer lugar, hay que limitar la compra, venta y publicidad de las armas de fuego. En tanto, desde lo legal existen dos salidas a la tarea de evitar que las víctimas de robos terminen presas en determinados momentos. En este punto, se debería discutir el hecho de establecer una presunción legal que permita invertir la carga de la prueba en circunstancias especiales como, por ejemplo, cuando una persona mata a otra dentro de su domicilio y el muerto también estaba armado”.

Facebook: un arsenal virtual abierto a todo público

Pistolas, fusiles, lanzagranadas, ametralladoras pesadas y cohetes anticarro… Para comprar armas ya no es necesario acudir a las profundidades de Internet –la llamada Dark Net o Deep Web, sólo accesible para usuarios avezados– sino que basta con acudir a grupos de Facebook abiertos a todo el mundo que tenga una cuenta en esa red social.

Al respecto, la Policía de Mendoza dice que si bien no hay denuncias formales de un mercado negro, en la cotidianidad el tema es altamente preocupante, ya que muchas personas adquieren su primera arma por Internet y “esta transacción es muy difícil de detectar y desactivar”.

Lo cierto es que la venta de armas por Internet es un camino legal sólo si se realiza entre legítimos usuarios. Fuentes consultadas sostienen que si la venta se realiza entre legítimos usuarios y la documentación es tramitada a través del Registro Nacional de Armas (RENAR) con los formularios respectivos, no hay problema, pero la verdad es que nadie –ni Facebook, ni el Gobierno– puede determinar con seguridad si la compra y venta se efectúa dentro de la ley.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano

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