agua

octubre 29, 2014 12:07 pm

El caudal de agua en los ríos mendocinos es cada vez más acotado, al igual que el de los glaciares. Estas dos variables de sustentabilidad del vital recurso, anticipan a corto plazo un magro panorama de cara al verano, que se anuncia con temperaturas superiores a los 39º. En tanto, desde el Departamento General de Irrigación estarían decretando el próximo jueves la cuarta emergencia hídrica en menos de cinco años, lo cual indica un retroceso inédito en lo que respecta a reservas y acumulación de agua para riego y consumo humano.
Por su parte, la sociedad mendocina parece no entender la gravedad del asunto y todos los días gasta agua en forma irresponsable.

Los glaciares, cada vez más chicos
Los glaciares son reservas elementales en tiempos de sequía y/o emergencia hídrica, y desde hace cinco años, por cuestiones climatológicas, estas masas de hielo son cada vez más pequeñas.

“Los glaciares en Mendoza son reguladores directos del recurso hídrico en Cuyo. Acumulan el agua de lluvia y de nieve en forma de hielo, que en los momentos más críticos contribuyen a la entrega de agua en nuestros ríos. Este caudal, entonces, depende de la cantidad de nieve que cae en la cordillera, pero en años en que la precipitación es pequeña (hace cuatro años que las precipitaciones son muy bajas) los glaciares ayudan a que la sequía no sea tan grave”, señaló Ricardo Villalba –funcionario del el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla)– en cuanto a la tarea esencial que cumplen de los glaciares.

En total, en Mendoza actualmente hay 573 km2 de glaciares, un 20% menos en comparación con años anteriores. En junio de este año, el Ianigla) presentó el Inventario Nacional de glaciares, (creado por la Ley 26.639 a fin de proteger las masas de hielo ante situaciones de crisis). Los resultados comunicados no fueron alentadores, ya que en la cuenca del río Mendoza –que está dividida a su vez en cuatro subcuencas– hay 572,57 km2 de glaciares y trae un 14% menos de agua que años anteriores, lo que compromete de gravedad a la sociedad mendocina en tiempos de emergencia hídrica.

Por otra parte, el triste e inevitable retroceso de los hielos a causa del calentamiento global y la contaminación, entre otras variables, fue anticipado en 2011 en la Tercera Conferencia Internacional sobre el Clima, Sustentabilidad y Desarrollo de las Regiones Áridas y Semiáridas que tuvo lugar en la provincia con la presencia de 300 asistentes y 50 expositores de todo el mundo.

Mientras tanto, según José Pozzoli, del Ministerio de Ambiente, la disminución responde al calentamiento producto del cambio climático. “La temperatura en la cordillera aumentó, si bien no tenemos un registro específico, y eso contribuyó a la reducción”, explicó Pozzoli.

Crisis persistente
La actual crisis hídrica llevó al Departamento General de Irrigación (DGI) a adoptar algunos criterios dinámicos, más flexibles y de mayor colaboración entre los integrantes del sistema (DGI, regantes, inspecciones de cauce y usuarios) para la actual temporada de riego.

Si bien el 2014 se caracterizó por la gran cantidad de lluvias ocurridas a comienzos del año, estas reservas serían insuficientes y es por eso que la emergencia hídrica se mantiene al menos hasta fin de año. Al respecto, Carlos Sánchez, subdirector de Distribución del DGI, explicó que “aunque hayamos tenido buenas precipitaciones, la situación de emergencia hídrica se mantiene. Por eso el objetivo principal es tener flexibilidad y adecuar la disponibilidad del recurso a la realidad, atendiendo a los diferentes usos”. / Orlando Tirapu

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